El teléfono de disco
La telefonÃa ha avanzado tanto que la generación que viene detrás de la mÃa, la que ya ha cumplido treinta y tantos, nunca ha tenido que discar para llamar por teléfono, y no ha escuchado la estridente campanilla de un teléfono, a menos que sea reproducido en el ring-tone de un celular. Y la verdad, no se oye igual.
El hecho que hayamos arrumbado los teléfonos de disco al fondo del closets de cachureos y desvanes es un avance enorme, sobre todo si tenemos en cuenta el poco tiempo que ha pasado, porque hasta hace no mucho no tenÃamos ni celulares, ni teléfonos fijos inalámbricos, ni 'con botoncitos' para marcar, ni servicio de reconocimiento de llamadas... ni televisión por cable, ni internet siquiera, y todos los usuarios elegÃan a la CompañÃa de Teléfonos de Chile, porque no habÃa otra, al menos en la zona central. Y no quedaba más remedio que instalar el aparato que la compañÃa suministraba -que era además su propiedad exclusiva, y sólo lo arrendaba a los usuarios finales- sin excepciones.
Para bien o para mal, esos teléfonos con disco han pasado ya a la historia, asà como el servicio limitadÃsimo que tenÃamos antes de que llegara la liberación del mercado telefónico, y en la mayor parte de los casos, lo mismo ha pasado con los usos y costumbres que hoy relacionamos con esos aparatos.
Revisemos cómo eran los teléfonos en Chile en aquella época, cómo hacÃamos para comunicarnos con ese primitivo sistema y recordar vivencias de un tiempo afortunadamente pasado si te parece, amigo lector.
Chile es un paÃs con gran tradición telefonÃstica, por llamarla de alguna forma. La primera empresa telefónica en Chile fue la CompañÃa de Teléfonos de Chile de Edison, fundada en 1880 apenas 5 años después de que don Alexander Graham Bell perfeccionara el sistema que conocemos hoy en dÃa, en la ciudad de ValparaÃso1, por parte de un ciudadano estadounidense.
Esta compañÃa después fue absorbida por 'The West Coast Telephone Company' en 1884, también de capital yanqui, reemplazada a su vez por la británica "Chili Telephone Company" (sÃ, como lo leen, el nombre oficial era 'Chili', asà se conocÃa nuestro paÃs en el ámbito anglosajón en aquellos años), que en 1927 pasó a ser controlada en su totalidad por la ITT, y que desde entonces se conoció como 'CompañÃa de Teléfonos de Chile', con una presencia cada vez mayor del estado, preocupado por el control de las telecomunicaciones locales y de larga distancia.
Si la compañÃa tenÃa 2.868 abonados en 1890, para 1894 ya eran casi 4.000, en 1955 la cifra llegaba a 93.444, para finales de los años 60 la cifra superaba el cuarto de millón con holgura. Hoy en dÃa, existen alrededor de tres millones y medio de lÃneas operativas, y casi 15 millones de teléfonos celulares, lo que ejemplifica el increÃble desarrollo que la telefonÃa ha tenido estas últimas décadas.
Es bien conocida la historia que ITT tuvo con Allende, y cómo ofreció plata a la CIA para evitar que saliera elegido, primero, y luego para derrocarlo una vez en el poder, porque sospechaba que la CompañÃa de Teléfonos de Chile serÃa nacionalizada. Y asà fue. Y Allende fue derrocado, con apoyo, precisamente, de la CIA.
Desde luego, ITT, un inmenso conglomerado que incluye servicios de telefonÃa, sistemas de defensa, aplicaciones industriales, dispensadores de Coca-Cola (!) y la cadena de hoteles Sheraton entre muchas otras cosas, tuvo una intensa relación con los paÃses latinoamericanos en donde invirtió, y llegó a convertirse en un semi-estado, con gran capacidad como grupo de presión para modificar las polÃticas del gobierno de los EE.UU. De todos modos, no es el propósito de esta nota el analizar la influencia de este conglomerado empresarial en la polÃtica nacional, sino la telefonÃa en Chile en aquellos tiempos en los que nos tocó ser cabros chicos.
El punto es que, acá en Chile, la CompañÃa de Teléfonos de Chile se convirtió en una empresa completamente controlada por el gobierno, primero de Allende y luego en manos de CORFO, y quedarÃa en manos públicas hasta el proceso de privatización que tendrÃa lugar durante la década de los 80, cuando el mercado telefónico se liberalizó surgieron nuevas compañÃas que ofrecÃan el servicio telefónico: CMET (que comenzó incluso a comercializar una alternativa a las páginas amarillas: las "páginas naranjas") y la CompañÃa de Teléfonos Manquehue fueron de las primeras que ofrecieron servicios telefónicos alternativos a los de la CompañÃa de Teléfonos de Chile, y comenzaron a operar en 1980.
La telefonÃa ha avanzado tanto en estos últimos años que sorprende. Por ejemplo, en estos momentos podemos darnos el lujo de elegir qué aparato telefónico instalamos en nuestras casas, lo podemos comprar con tranquilidad en cualquier tienda de electrodomésticos y conectarlos tranquilamente con el adaptador universal de la pared, con lo que se convierte en algo tan sencillo como enchufar un aparato eléctrico más. Pero, hasta los últimos años 80, eso era inconcebible, puesto que el aparato telefónico era propiedad de la compañÃa y te lo arrendaba a tÃ, usuario final, con una fea rosca redonda, aplicada a la pared a la altura de los enchufes eléctricos, a la que el aparato estaba irremediablemente unido de por vida. Y si se te ocurrÃa modificar esa instralación te podÃa caer una multa y te quitaban el servicio.
El teléfono que con más regularidad se encontraba en las casas y oficinas era este clasicazo que vemos acá al lado. El cual tiene toda una historia que contar, puesto que es posiblemente el terminal telefónico más popular de la historia. Se llama Western Electric Modelo 500, fue diseñado en 1949 por el ingeniero industrial Henry Dreyfuss y el modelo con el disco para marcar continuó en producción hasta 2007. Es un aparato tan arquetÃpico y eficiente que su esquema básico ha sido copiado hasta la saciedad por muchas compañÃas fabricantes de teléfonos. En concreto, los teléfonos que tenÃamos en Chile eran hechos por la ITT bajo licencia de la Western Electric, y por eso tenÃan el logotipo de esa compañÃa estampados en la parte trasera y el enorme mango del auricular. Lo cual parece indicar que la CompañÃa de Teléfonos de Chile tuvo una estrecha relación con ITT aún después de haber sido nacionalizada y luego pasada a CORFO.
El terminal era increÃblemente sólido y robusto, pesado como una piedra y, por lo demás, sencillo de usar, con ese disco enorme para marcar los números que requerÃa una cierta paciencia por parte del usuario, sobre todo cuando marcaba los números más altos, como el cero, y el disco volvÃa a su posición original, demoraaaando y haciendo un ruido mecánico mientras marcaba los 'pulsos' eléctricos que le dan nombre a esa tecnologÃa. Marcar un teléfono de disco hacÃa una serie de ruidos más o menos asÃ: 'fsss-trrrrr-clack - fssss-trrrrrr-clack', si me permiten la onomatopeya. A comienzos de los años 80, en Chile todos los teléfonos eran de disco, con alguna que otra excepción en casas ultra-cuicas.
Para utilizar este teléfono eran indispensables o bien una buena memoria (cerebral, no RAM) o bien una agendita de las de papel, en donde tenÃamos los números de nuestros familiares y amigos. Hoy en dÃa las cosas han cambiado y los teléfonos -sean fijos, móviles o de VoIP- 'recuerdan' por nosotros, y a menos que estemos marcando un número por primera vez, no tenemos necesidad de recordar esos números. Lo cual, honestamente, me hace sentir un poco más tonto.
Y ahora, con los terminales actuales que 'chivatean' quién te está llamando, resulta casi imposible hacer las cosas que hacÃamos cuando cabros chicos y que tanta diversión nos aseguraban, como por ejemplo, levantar el auricular, marcar cualquier número y empezar a echar garabatos, cosa que la anonimidad del teléfono nos permitÃa hacer con total impunidad. El tope de esta especie de vandalismo telefónico fue cuando algunos programas de radio permitÃan a los usuarios pasar al aire a través del teléfono, con lo que te asegurabas que el garabato fuera oÃdo por mucha gente a la vez. ¡Qué lindo era ser un inconsciente!
Otra de las cosas que han desaparecido con el tiempo es un tonito especial que solÃa escucharse después de marcar el pesado disco del teléfono, una especie de 'piripÃ-pirirÃ', a veces intercalado con un 'pÃ-po-po-pÃ-po', que significaba que los equipos electrónicos estaban conmutando el circuito para establecer la comunicación. Y luego de unos segundos, finalmente oÃamos el 'tuuuuu' que indicaba que al otro lado de la lÃnea, el teléfono al que estábamos llamando sonaba sus campanillas analógicas y estridentes. Ahà tenemos el recuerdo friki del dÃa. :)
También resultaba extrañamente común que de rente en tu llamada apareciera de golpe una voz que no conocÃas, que se entremezclara con la conversación que tú mantenÃas y te dejara perplejo: eso es porque las antiguas centrales telefónicas 'electromecánicas' no eran perfectas y tendÃan a 'acoplar' otras lÃneas de improviso. De hecho, cuando vivÃa en Providencia nuestro teléfono tenÃa la curiosa costumbre de 'acoplarse' siempre a la lÃnea de un señor que seguramente vivÃa cerca. Con el tiempo y casi nos saludábamos cuando su lÃnea se entremezclaba con la nuestra.
Y no sé por qué razón, muchas mamás adictas al crochet ponÃan mantelitos y adornitos debajo del teléfono para darles un toque menos técnico y más 'hogareño', cosa que tambiñen se hacÃa con el televisor y que hoy en dÃa se ve como algo espantosamente anticuado y kitsch, a Dios gracias. ¡Qué horribles eran esos mantelitos de crochet!
Por lo menos, el sistema no era tan anticuado como el de las centrales telefónicas 'de magneto y con operadora' -sistema que me consta sobrevivió en algunas provincias de Chile hasta los años 80, según se podÃa leer en las antiguas guÃas de teléfonos, que traÃan instrucciones para usar esos teléfonos-. Esas en las que era necesario darle vueltas a una manivela en el mismo teléfono para que una operadora -de carne y hueso- te preguntara "¿número?" y tú le dijeras a dónde estabas llamando para que insertara una clavija en una consola y te comunicara.
En ocasiones, sin embargo, cuando tenÃas que hacer 'una conferencia' internacional, tenÃas que usar un sistema similar, y luego de dadas las instrucciones, tenÃas que colgar mientras la operadora te hacÃa las interconexiones de larga distancia. Experiencia que ya hemos olvidado con el tema de los 'operadores de larga distancia' que compiten entre sà para que llamemos a través de ellos. Con lo que el costo de una de esas llamadas era una fracción de lo que solÃa costar 'in illo tempore'.
Como ya mencioné antes, a finales de los años 80 empezaron a aparecer más operadores telefónicos, se modernizaron las centrales telefónicas y el uso del teléfono 'con numeritos' empezó a extenderse. De hecho, el teléfono 'básico' que la CompañÃa de Teléfonos de Chile proporcionaba para arrendar con la lÃnea también pasó a reemplazar el disco con botoncitos, si bien ese terminal no tendrÃa la larga vida de su predecesor. De hecho, cuando la compañÃa pasó a ser propiedad del grupo Telefónica, los venerables ITT pasaron a la historia, y se introdujeron nuevos modelos, más compactos y modernos, como el 'Teide', que era exactamente el mismo que Telefónica ofrecÃa a sus abonados en España.
Y en medio de toda esta reordenación del sistema telefónico que vivimos en los 80, aparecieron los teléfonos móviles, que fueron una revolución impensable, casi mágica cuando salió. De hecho, su impacto fue tan grande cuando apareció en Chile a finales de los años 80 que ameritan un artÃculo de por sÃ, que me comprometo a escribir en cuanto reúna la historia y los datos e imágenes necesarios para ello. Por ahora, sólo mencionaré que la posesión de uno de aquellos enormes terminales portátiles de finales de los 80 eran vistos como el chiche supremo, y eran el sÃmbolo del éxito en la época, y que por ello incluso se fabricaron teléfonos 'falsos' para aquellos que querÃan aparentar pero no tenÃan los recursos monetarios para pagarse un móvil de verdad. Claro, hoy vivimos en una época diferente, y el que no tiene un teléfono móvil es visto casi como un ermitaño, pero cuando surgieron, los teléfonos móviles eran completamente diferentes.
En fin. Mucho hemos cambiado y evolucionado en estos años. Hemos visto cómo los servicios telefónicos se sofistican, se ofrece 'banda ancha' y 'televisión por cable', ha irrumpido la telefonÃa VoIP, se han introducido sistemas de marcado automático, pantallitas con reconocimiento de llamadas entrantes, tenemos memorias para teléfonos discados comúnmente, sistemas inalámbricos con varias terminales, teclas para volver a llamar el último número marcado, terminales que marcan ellos solos una y otra vez si la lÃnea a la que llamamos está ocupada... todos sistemas que facilitan enormemente el uso que le damos al teléfono, que se han vuelto insustituibles y que hace que los viejos aparatos como los de la ITT sean antiguallas relegadas al desván de los recuerdos.
Lo único que nos queda es encontrar algo de lo que realmente valga la pena hablar.
1: Existe una controversia que dura hasta hoy en dÃa acerca del origen del teléfono eléctrico: mientras que durante muchos años hemos creÃdo que el inventor era Graham Bell, ahora sabemos que un cuáquero llamado Elisha Gray presentó también la patente el mismo dÃa pero dos horas después. Al parecer, Graham Bell tuvo acceso a la patente de Gray y modificó la suya para atribuirse las mejoras que don Elisha habÃa desarrollado. Para ponerse a pensar acerca de la 'genialidad' de Graham Bell, por lo menos...



Jajajaj todavia me acuerdo de
Jajajaj todavia me acuerdo de estos telefonos mis viejos querian ponerle un candado para evitar que hablaramos horas con las companeras de colegio!!
El teléfono de disco
Nosotros tuvimos exactamente el mismo que aparece en la foto principal y un poco más abajo, el color crema con la tÃpica leyenda "Consulte siempre la guÃa, y espere el tono de marcar". Ese sonidillo al discar lo tengo grabado en mi memoria, y también el ring (mi vieja le ponÃa un pedazo de scotch a la campanilla para que no sonara tan fuerte, jeje). También recuerdo nuestro número: era el 493670. Saludos!
pues yo aun uso un western
pues yo aun uso un western 500 color "crema" igualito al de la foto. jajaja
mientras no haya que llamar a una de estas centrales automatizadas que te piden apretar este y otro numero todo bien.
encuentro que las campanillas de los telefonos de hoy son estresantes. de sonar penetrante e invariable que e la larga pueden joderte metalmente. la campana es amigable. mas natural. mas facil de digerir.
Ahhh me encantan esos
Ahhh me encantan esos telefonos!!!
Yo tengo uno todavia!!Es una reliquia para mi!!!
Saludos