El Odyssey2 - La competencia del Atari 2600
En las navidades de 1982, el viejo pascuero me dejó un paquetote debajo del abeto que estaba al lado de la puerta de mi casa.
Es difÃcil expresar la felicidad que uno experimenta cuando se tienen 8 ó 9 años, llegan las navidades, y te encuentras con una caja enooorme debajo del árbol, y que en la etiqueta que la acompañe, tenga escrito tu nombre (con una letra muy parecida a la de tu madre, pero cuando se tiene esa edad, esas cosas se obvian).
¿SerÃa el Scalextric que le habÃas pedido al viejo pascuero? O tal vez una caja combo con más Playmobiles y alguno de los accesorios que a uno tanto le gustaba, como una casa o estación de servicio o una de esas cosas megachoras que fabricaban? ¿SerÃa tal vez el ansiado auto a control remoto, como el Subaru Brat de Tamiya que tenÃa ese vecino que te cargaba, pero que era amigo tuyo por el auto? (y el jodido nunca me dejaba manejarlo, repugnante enano de...) ¿O a lo mejor un tren eléctrico? ¿O tal vez algo que uno no se imaginaba y que serÃa impresionantemente impresionante? ¿Qué, qué qué podÃa ser?
La duda sólo duraba hasta que te abalanzabas sobre el paquete con los dedos como garfios y los ojos como platos y rompÃas, trizabas, arrancabas esa envoltura de regalo que se interponÃa entre tà y el misterioso contenido del paquete.
Raaaas, se veÃa una esquina de la caja, que tenÃa un texto en inglés y se veÃan dos jugadores de básquetbol, o voleybol o algo asÃ. ¿Un set de deportes? Medio raro, porque también puedes hacer otras actividades... ¡Ahora ya no tienes dudas de que se trata de algo electrónico!
Raaas, ahà se ve la mitad de la caja "ODDY-" y el dibujo de algo que tenÃa un teclado, pero aún no cachas bien qué es, ¿Máquina de escribir? ¿Qué son esos dibujos de jugadores de fútbol americano y demás? En estos momentos la ansiedad te palpita en el pecho como si se tratara de algo vivo que amenaza con comerte el corazón...
Raaaaas, y la reluciente caja de cartón reforzado quedaba al descubierto... "ODYSSEY2 - PHILIPS" ¡Era una consola de videojuegos, de las que se conectan a la TV y te permiten jugar con los mandos! ¡Como en las recreativas, pero en tu misma casa, en la TV en la que ves los pitufos los domingos a la hora de comer!
Y entonces la alegrÃa se desborda, y llenas de abrazos y besos a tus padres, porque, cuando se es cabro chico, esa es la única magia navideña que entiendes: ¡Los regalos! Y cuando más grande sea la caja del regalo, mejor. Es la lógica infantil, la cual lamento haber abandonado hace tanto tiempo.
Al dÃa siguiente, mi padre ya habÃa conectado la flamante consola al televisor, y pude ver con mis propios ojos sus colores inmensamente vivos... la verdad horriblemente vivos, vean la pantalla acá y dÃganme si no rompe los ojos ese esquema de colores. y los juegos que tenÃa ese primer cartucho eran el Speedway!/Spin-out!/Crypto-logic! El Crypto-logic!, una adaptación del clásico juego del ahorcado, fue el único en el que usé el teclado 'de membrana' de la consola, ya que en el resto de los juegos usé los excelentes joysticks que venÃan, de forma inseparablemente unida, con la consola.
Seguramente los coleccionistas de la Odyssey2 ya se habrán dado cuenta de que ese es el juego más fácil de encontrar, y eso es debido a que era el que venÃa empacado con la consola. Pero aparte de ese, el viejo pascuero fue suficientemente sensato como para incluir algunos jueguitos más.
Por un lado, recibà el Armored Encounter / Sub Chase, un juego que se parece muy mucho al Combat! del Atari 2600, claro que adaptado a las particularidades del hardware del Odyssey. Es un juego -bueno, dos en realidad, uno de tanques y otro de un submarino contra un avión- bastante entretenido, pero mi mayor lucha era para encontrar a alguien contra quien jugar, porque esos juegos no tenÃan modo de un jugador.
También estaba el Alien Invaders!, un clon competente del Space Invaders, con algunos 'tweaks' que le daban un toque de originalidad: la primera fila de 'aliens' eran escudos detrás de los cuales se escondÃan unos robots con armas espaciales; si le dabas al 'robot', el arma dejaba de dispararte. Además, cuando un tiro enemigo te daba, perdÃas tu nave pero no la vida, y tenÃas que correr a refugiarte debajo de uno de tus escudos y darle al botón para conseguir otra nave. PerdÃas el escudo (que era impenetrable para las balas, tanto tuyas como enemigas), pero podÃas seguir disparando. Además, el jefe, una especie de araña-cangrejo con un ojo gigante, bajaba a rematarte si perdÃas todos los escudos, o bien si matabas todos los robots enemigos.
Posiblemente el mejor juego del O2 era el K.C.Munchkin! (casi todos los juegos del O2 terminaban con un contundente signo de exclamación, para hacerlos sonar más radicales!), un clon del Pac-man con algunos cambios sutiles: los puntos no son estáticos sino que se mueven por la pantalla, se puede elegir entre varios laberintos, o incluso crear el tuyo propio, y además hay un modo en el que el laberinto es invisible cuando te mueves, y sólo aparece cuando estás quieto. En comparación con el Pac-man del Atari, este juego era muy superior, pero desafortunadamente fue la causa de una demanda de Atari contra Magnavox por infringir el copyright del Pac-man, que al final Atari ganó. ¡Lástima!
A diferencia de lo que pasó con el Atari 2600, la mayor parte de los juegos que se desarrollaron para el Odyssey2 fueron creados sólo por Magnavox/Phillips (más concretamente por Ed Averett, hoy programador de Microsoft). La mayor parte de esos juegos estaba 'inspirada' en los lanzamientos para el Atari 2600... basta mencionar que habÃa uno que se llamaba BlockOut/BreakDown! (jeeee). Sin embargo, aunque hubo versiones licenciadas de clásicos de la época, como Popeye, Frogger y Q-Bert, la librerÃa de juegos disponibles para esta consola fue bastante limitada, con alrededor de 50 tÃtulos lanzados en total, número que no se compara con los miles y miles de tÃtulos que podÃas comprar para el Atari 2600.
Y ahora, un poquito de la historia de la consola. En Noviembre de 1972, Magnavox, un fabricante de televisores de EE.UU., comenzó a vender el Odyssey, la primera consola comercial de la historia, impulsada por Raph Baer, un señor que hoy en dÃa se considera como el papá de la industria de los videojuegos.(acá lo podemos ver jugando Pong en ¡1968!).
Cuando esta consola salió al mercado, Allende gobernaba en Chile, los Marines aún estaban embrollados en Vietnam, en el cine la gente se sobrecogÃa con pelÃculas como 'El Padrino', y se cantaba el 'Money-money-money' que una sorprendentemente sexy Liza Minelli entonaba en Cabaret. Gillbert Sullivan nos sobrecogÃa a todos con su canción 'Alone Again, Naturally' y aún se soñaba con que unos Beatles cada vez más desnortados se volvieran a unir.
Aquella primera Odyssey era muy primitiva, con componentes 'analógicos', es decir, no contaba con chips, sino que su circuiterÃa estaba impresa en una placa común con transistores y diodos, como en una radio común. Se podÃan elegir diferentes juegos por medio de unos antecesores de los cartuchos de videojuegos que vendrÃan después. Además, tampoco contaba con sonido, o ni siquiera con gráficos reales, aparte de puntos blancos sobre un fondo negro, la única forma que habÃa de 'animar' el sistema era por medio de unas capas plásticas que se ponÃan encima de la pantalla del televisor. Pero no nos olvidemos que se trata de la primerÃsima consola. Y todos esos juegos estaban basados en la mecánica del Pong, con algún que otro detalle que los diferenciarÃa.
A medida que pasaron los 70, aquel primer Odyssey fue evolucionando, a la vez que el mercado de los Pong: se introdujeron versiones con más juegos, se le dotó a la consola de un chip central, e incluso las últimas versiones de 1977 incluyeron colores y 23 variantes de seis juegos, lo que la destacaba entre las consolas de 'pong' contemporáneas.
Pero ya para 1976, parecÃa claro que la época de los 'Pong' tenÃa los dÃas contados, sobre todo después de la aparición de la consola Fairchild Channel F en 1976 y el Atari 2600, de Octubre del 77, consolas 'programables' que contenÃan los juegos en los mismos cartuchos, de modo que Magnavox -que habÃa sido adquirida por Philips en 1974-, desarrolló y lanzó al mercado la Odyssey2, un sistema totalmente diferente a sus predecesores y cuyos juegos venÃan grabados en los chips ROM de los cartuchos que se compraban aparte, con una mecánica de juego mucho más compleja que la del viejo Pong.
El procesador central era un Intel 8048 de 8 bits que funcionaba a una velocidad de 1.79 Mhz, y tenÃa una memoria RAM de 64 bits (SÃii, no megabits, o kilobits, sino bits a secas, o sea, era suficiente como para guardar unas nueve letras o sÃmbolos). TenÃa una paleta de 16 colores, de los cuales 4 podÃan ser mostrados simultáneamente en la pantalla. Los cartuchos tenÃan una capacidad de 2 kilobytes originalmente, pero algunos, como el K.C. Munchkin, tenÃan 4 kilobytes. Cunado fue sacado al mercado, el Odyssey2 valÃa 199 dólares.
Su gran rival, el querido Atari 2600, era bastante similar en el aspecto técnico: el procesador era un MoS Technology 6507- derivado del 6502- que funcionaba a 1.19 Mhz, su memoria era de 128 bits, el doble que la Oddyssey2, y originalmente se vendÃa en los EE.UU. a 250 dólares.
Además, la Odyssey2 tenÃa una librerÃa de caracteres en su propia memoria, tanto letras como sÃmbolos, para aliviar la poquita memoria de los cartuchos; por eso es frecuente ver los mismos 'personajes' en juegos diferentes una y otra vez. El más famoso de todos, posiblemente, es el 'hombrecito' que apareció en docenas de juegos, y que nos acompañó a los que tuvimos la Odyssey2 durante tantas horas, en uno de los 16 colores que la consola era capaz de soportar.
Llamaban (y llaman) la atención las sólidas cajas en las que los cartuchos de juegos salÃan a la venta. Eran de plástico negro rÃgido y resistente, bastante grandes (como del tamaño de una hoja tamaño carta doblada por la mitad, con el grosor de dos cajas de cassettes apiladas), y tenÃan una cubierta de plástico transparente que se abrÃa como el capó de un auto, el librito de las instrucciones, ilustrado con gráficos fantasiosos acerca del contenido del juego, se deslizaba justo detrás de la cubierta transparente para hacer de carátula. Mi imaginación infantil le sacó más provecho a esas fuertes cajas del que cabrÃa esperar, ya que, como eran fáciles de apilar, se podÃan convertir fácilmente en 'apartamentos' (con espacio útil en su interior) que sirvieran de decorados mientras hacÃa rodar mi flota de autitos de juguete a su alrededor. A eso le llamo yo 'valor añadido'.
Los cartuchos incluÃan una práctica asa en la parte superior para que sacarlos o ponerlos fuera más fácil, y tenÃan una puertecita abajo metálica para proteger los contactos de la placa base. Una vez que lo insertabas, te aparecÃa el mensaje 'SELECT GAME' en la pantalla, acompañado de un caracterÃstico sonido, seleccionabas el juego que quisieras con las teclas numéricas y entonces disfrutabas con el juego que fuera. También se apilaban con facilidad, de forma que los usaba también como edificios de apartamentos para mis ciudades chiquititas.
El sistema se vendió en los EE.UU. con el nombre de Magnavox Odyssey2, en Europa como el Philips Videopac G7000 y en Brasil como la Philips Odyssey a secas, sin el 2. Acá en Chile se la conoció con el mismo nombre que en los EE.UU., y empezó a llegar en 1982, comercializada por la Philips, que trajo la consola desde los EE.UU. (la norma chilena es NTSC, no PAL como en Europa) pero comercializó los juegos europeos, de forma tenÃan la grafÃa 'VIDEOPAC' tanto en las cajas como en los juegos y manuales de instrucciones.
La Odyssey2 tuvo un moderado éxito de ventas en Chile, aunque el Atari 2600 copó la mayor parte del incipiente mercado de los videojuegos durante su vida útil. En otros mercados, como en Brasil y Francia, fue la consola de más éxito, pero en otros, como los EE.UU., quedó relegada al tercer puesto en cuanto a popularidad, detrás del omnipresente Atari 2600 y la Intellivision.
Bueno. A pesar de lo buena, o lo mala que fuera la Odyssey2 en relación a su competencia, los que fuimos dueños de esta consola nos enfrentamos al mismo problema que tuvierion los atarianos: ¿Cómo conseguir el mayor número de juegos posible? Los creadores del Odyssey2, muy cucos ellos, añadieron a la caja de mi flamante consola un poster desplegable que contenÃa todos los juegos desarrollados hasta el momento. Creo que desgasté ese poster de tanto mirarlo una y otra vez, de ver aquellas ilustraciones cuyos cantos de sirenas me hablaban de batallas intergalácticas increÃbles, deportes admirablemente ejecutados y miles y miles de horas de diversión.
Y claro está, en cuanto salÃa de compras con mis padres, el ¿Me compras un juego para mi Atari? (no nos olvidemos que, in illo tempore, 'atari' y videoconsola eran sinónimos, igual que en el futuro pasarÃa con las palabras 'Nintendo' y 'Playstation') se hacÃa interminable. Pero mis padres eran en ese sentido muy férreos, y sólo me compraban juegos cuando llegaba mi cumpleaños, mi santo o las navidades. Mejor asÃ, creo yo, desde la perspectiva que los años me dan.
Un dÃa, me parece que en 1985, uno de mis mandos dejó de funcionar bien. Le dabas a la derecha y no reaccionaba. Fue el fin de mi pobre Odyssey2.
A diferencia del Atari, los mandos de ese modelo de Odyssey2 venÃan 'integrados' a la consola y, si fallaban, no habÃa forma de reemplazarlo, no al menos desde mi perspectiva de cabro que preferÃa el novÃsimo Atari 800XL con diskettera que habÃa sido mio desde 1986.
Luego, se convirtió en un trasto que sólo acumulaba polvo, y que de un modo u otro siempre aparecÃa cuando desempacábamos las cosas en las frecuentes mudanzas que tuvimos, hasta que, al final, la tiramos definitivamente a la basura en 1994 o asÃ, su tiempo de gloria pasado, los juegos perdidos hacÃa eones. Tampoco lo eché mucho de menos cuando desapareció definitivamente, mi hermano pequeño disfrutaba de lo lindo con su NES, al que yo de vez en cuando jugaba también, pero me atraÃan más los PCs, que en aquellos años ya tenÃan su lindo Windows 3.1.
La nostalgia me hizo rememorar mi vieja consola, y hoy en dÃa, como ya mencioné en una nota anterior, soy el feliz propietario de dos Odysseys2, en sus embalajes originales, y de un número creciente de cartuchos para esa consola, algunos con su embalaje, que ha demostrado ser mucho más durable que el de sus equivalentes de Atari. Pero, esta vez, pienso conservarlas durante muchÃsimos años.
Asà que, si tuviste tú un dÃa una de estas consolas, ponte de acuerdo contigo, déjate caer por mi casa, y jugaremos otra vez al K.C. Munchkin, o al Alien Invaders, o al Cosmic Conflict, como en aquellos tiempos.



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