El camino a las elecciones de 1989
Escribo estas l铆neas el domingo 17 de Enero de 2010. Hoy se celebra la segunda ronda de las elecciones presidenciales en Chile, proceso electoral que dio comienzo en Diciembre del a帽o pasado, 20 a帽os despu茅s de que se celebraran los primeros comicios tras el r茅gimen militar.
Aquellas elecciones, las de diciembre de 1989, fueron muy diferentes a las que estamos viviendo estos d铆as. Eran el producto de un largo proceso entre las fuerzas democr谩ticas y el r茅gimen militar, cuyo punto 谩lgido fue aquel plebiscito de 1988 donde la oposici贸n, con la notable excepci贸n del Partido Comunista, acept贸 participar. Y su campa帽a "vamos a decir que NO" dio la vuelta al mundo. Y gan贸. Y fruto de aquello fue el proceso que inici贸 la trancisi贸n del r茅gimen de Pinochet al sistema democr谩tico en el que vivimos hoy en d铆a y que nos permite el lujo de sentirnos aburridos con estas nuevas elecciones, de forma tan diferente a la efervescencia que se vivi贸 los meses previos al 14 de Diciembre de 1989.
Hagamos un somero repaso al largo proceso que desemboc贸 en aquel momento, que para tantos chilenos que lo vivieron fue un momento hist贸rico y motivo de orgullo nacional.
Para el sector derrotado el golpe del 11 de Septiembre de 1973 signific贸 el un largo per铆odo de represi贸n, dispersi贸n y clandestinidad. Para el sector victorioso, el golpe abr铆a la oportunidad para la construcci贸n de un sistema radicalmente diferente al que hab铆a desembocado en el gobierno de Allende.
Los primeros a帽os del r茅gimen militar fueron los m谩s duros en cuanto a represi贸n. Durante este tiempo, no existi贸 una oposici贸n cohesionada: las organizaciones pol铆ticas intentaban desesperadamente o sobrevivir o reorganizarse, tarea dif铆cil dado que muchos de sus componentes estaban detenidos, en el exilio o desaparecidos. El 煤nico actor importante frente al poder militar fue la Iglesia. Ra煤l Silva Henr铆quez jug贸 un rol esencial en la defensa de los derechos humanos cuyo Comit茅 Pro Paz sirvi贸 de capilla para activistas de organizaciones pol铆ticas.
En ese tiempo, la lucha armada contra el nuevo r茅gimen fue m铆nima, aislada y aplastada implacablemente.
A partir de 1976, una vez impuesta la pax militaris, por llamarla de alguna manera, el r茅gimen militar impuls贸 un nuevo modelo econ贸mico centrado en el capital financiero, la reducci贸n del estado y privatizaci贸n de pr谩cticamente todos los sectores tradicionalmente p煤blicos. A este proceso se le llam贸 las modernizaciones, gestionadas por un grupo de tecn贸cratas que se impuso al resto de fuerzas que apoyaron el golpe, los 'Chicago Boys'.
Paralelamente comenz贸 la confecci贸n de una nueva constituci贸n, ya que la antigua, vigente desde 1925, estaba suspendida desde 1973. As铆, junto a los cambios econ贸micos impuestos por los Chicago Boys, la Comisi贸n Ort煤zar redact贸 la que ser铆a la nueva Constituci贸n chilena, que se vot贸 en el plebiscito de 1980.
Pinochet, buscando una legitimaci贸n a su golpe, introdujo una serie de disposiciones transitorias que lo convirtieron en el jefe supremo del pa铆s, en desmedro de los componentes de la Junta. Se estableci贸 adem谩s la consagraci贸n del r茅gimen militar hasta 1989 y la postulaci贸n de un r茅gimen autoritario a partir de entonces, que deber铆a contar con la aprobaci贸n popular realizada por un plebiscito en 1988.
La oposici贸n, encabezada para la ocasi贸n por Eduardo Frei y auspiciada por la Iglesia, empezaba a rearticularse, a pesar de que los partidos pol铆ticos estaban proscritos y reprimidos. Logr贸 recomponerse lo suficiente para organizar t铆midas protestas callejeras, hasta que el 27 de Agosto de 1980, en el Teatro Caupolic谩n, tuvo lugar la primera concentraci贸n pol铆tica celebrada en Chile desde el golpe de estado: el Caupolicanazo.
Se reunieron all铆 un gran grupo de representantes de todo tipo de argupaciones, desde sociedades de vecinos hasta partidos pol铆ticos -inclu铆dos socialistas, democracia cristiana, y comunistas-, que anunciaron su oposici贸n al plebiscito, con un vibrante discurso de Eduardo Frei. Fue la primera vez que un grupo de antiguos partidos pol铆ticos se reunieron en un evento con un objetivo com煤n, lo que puso en alerta al r茅gimen. La semilla de lo que ser铆a la Concertaci贸n hab铆a sido plantada.
Entre 1981 y 1983 la econom铆a chilena se vino abajo. Los cimientos sobre los cuales los 'Chicago boys' fundamentaron su sistema eran m谩s d茅biles de lo que hab铆an supuesto, y sus consecuencias fueron devastadoras. La deuda externa empez贸 a acumularse, el precio del cobre cay贸, la burbuja especulativa revent贸, el peso se devalu贸 y los 铆ndices de cesant铆a se dispararon, lo que fue un duro golpe para millones de chilenos, tanto trabajadores como de clase media; taxistas, obreros, agricultores, mineros, peque帽os empresarios, oficinistas, funcionarios, profesores y muchos m谩s le vieron las orejas al lobo de la recesi贸n.
Por un lado, el apoyo civil al r茅gimen se fractur贸, incluso entre los grandes empresarios, dada la inefectividad de las medidas que el gobierno aplicaba para paliar la crisis. Tambi茅n signific贸 el fin del auge de los Chicago Boys en la econom铆a chilena, reemplazados por un nuevo gabinete.
Por otra parte, aquella crisis signific贸 el comienzo del Movimiento de Protestas. La primera Protesta Nacional, convocada principalmente para el 11 de Mayo de 1983 por la Confederaci贸n de Trabajadores del Cobre (CTC) y apoyada por grupos de la oposici贸n pol铆tica, sorprendi贸 al gobierno y a sus propios organizadores por su magnitud y diversidad.
El 11 de Mayo de 1983 comenz贸 como un d铆a com煤n y corriente. Muchas familias no mandaron sus hijos al colegio -aunque a m铆 s铆 me mandaron, y fue un d铆a raro en el colegio, porque faltaron muchos profesores, por lo que para nosotros fue una especie de recreo largu铆simo-, mientras grupos de trabajadores protestaban demorando o deteniendo definitivamente el trabajo. Hacia el mediod铆a, en centros universitarios y en los alrededores de la Corte Suprema, ocurrieron algunas protestas espor谩dicas.
La noche de aquel d铆a estuvo marcada por el tocar de millones de cacerolas en todo Santiago, cacerolada de la que este servidor, demasiado ni帽o todav铆a para entender lo que estaba pasando fue testigo curioso y divertido. Pero en otros barrios ard铆an barricadas, se tiraban piedras y sonaban los disparos. El saldo final fueron dos muertos, decenas de heridos y 350 detenidos. Pero, aparte de esas tristes estad铆sticas, aquella protesta marc贸 el renacimiento de la sociedad civil.
La respuesta del r茅gimen a esas protestas fue implacable: La imagen de los guanacos y zorrillos disolviendo grupos de gente en la calle -fueran manifestantes o no- se volvi贸 habitual en las calles y medios de comunicaci贸n de la 茅poca. Aquella protesta fue la primera de muchas otras que se convirtieron en violenta rutina en Santiago.
La crisis del r茅gimen, que en 1983 se expres贸 en la confluencia, por primera vez en d茅cadas, de sectores medios y populares en la oposici贸n a la dictadura, dio origen a la irrupci贸n de la oposici贸n en la calle como efecto de las movilizaciones populares, conocidas como las Protestas Nacionales. Pese a los recrudecimientos represivos el escenario pol铆tico cambi贸, y el r茅gimen comenz贸 una t铆mida reapertura.
Sin embargo, aquellas movilizaciones populares, pese a su masividad, adolecieron de dos defectos que impidieron transformarlos en desencadenantes de un t茅rmino del r茅gimen y de una efectiva transici贸n a la democracia. Por un lado, no exist铆a una propuesta pol铆tica concreta para negociar con el gobierno de Pinochet. Las movilizaciones privilegiaron la agitaci贸n y la s铆mbolog铆a y dejaron de lado los elementos reivindicativos y pol铆ticos que se necesitaban para convertirse en una alternativa real. Por tanto, a medida que pas贸 el tiempo, la base de esas movilizaciones se redujo a n煤cleos radicales y a la juventud.
Todo lo cual permiti贸 al r茅gimen recuperarse en parte de la crisis econ贸mica y utilizar las movilizaciones para generar la imagen de "caos y anarqu铆a", lo que sustrajo de esas protestas a las capas medias e incluso a sectores obreros amenazados por la cesant铆a. Por su parte los partidos pol铆ticos, enfrentados a sus propios problemas de reconstituci贸n interna, no lograron transformar su fuerza social en fuerza pol铆tica al enfrascarse en un proceso de constituci贸n de bloques ideol贸gicos, preocupados m谩s de conservar y reproducir identidades y asegurar liderazgos que de proponer una f贸rmula institucional unitaria de transici贸n.
Se crey贸 que el r茅gimen se derrumbar铆a por la ingobernabilidad provocada por las protestas, y que la oposici贸n, unida, ser铆a la garant铆a tras la ca铆da. Por tanto, se hicieron planteamientos abstractos que no hac铆an sino prolongar un enfrentamiento con el r茅gimen que, al carecer de sistema de resoluci贸n de conflictos, aseguraron su mantenci贸n hasta 1989.
El ciclo de las grandes manifestaciones se desinfl贸, en parte debido al surgimiento del Frente Patri贸tico Manuel Rodr铆guez, que expuso las ambiguedades del Partido Comunista, que se automarginar铆a de la oposici贸n pac铆fica al r茅gimen. Por su parte 茅ste promulga las "leyes pol铆ticas" (registros electorales, partidos pol铆ticos, etc.) y cre贸 las condiciones para asegurar la candidatura y el triunfo de Pinochet en el plebiscito de 1988.
De todos modos, la oposici贸n realiz贸 un proceso de aprendizaje de lo que fue el ciclo de las movilizaciones y de lo que puede esperarse de un proceso de transici贸n. As铆, si en 1987 la oposici贸n propone las "elecciones libres" como oposici贸n al plebiscito y llama a la inscripci贸n en los registros electorales (lo que ya implica un avance en la concepci贸n de un enfrentamiento institucional frente al mito del "derrumbamiento" o "derrocamiento"), a principios de 1988, reconociendo la inevitabilidad del dise帽o del r茅gimen, todos los partidos de oposici贸n, con la excepci贸n del Partido Comunista, acuerdan enfrentar al r茅gimen en el plebiscito sucesorial votando por el NO y esbozando un esquema de transici贸n a partir de entonces.
Y as铆 se cre贸 la Concertaci贸n de Partidos por el No, el 2 de Febrero de 1988. Pinochet, convertido en el candidato oficialista, confiado con un triunfo seguro -y con una popularidad por las nubes, despu茅s de salir indemne de un atentado perpetrado por un desesperado FPMR, acept贸 la participaci贸n de la oposici贸n, e incluso les permiti贸 acceder a los medios de comunicaci贸n en franjas electorales, pensando que as铆 legitimar铆a su triunfo.
As铆, en 1988, los chilenos vieron por primera vez en las televisiones una campa帽a electoral cr铆tica con el r茅gimen de Pinochet. "...porque sin la dictadura, la alegr铆a va a llegar..." algo ins贸lito de escuchar en aquellos tiempos. Los avisos de la franja del NO, muy creativos e informales, chocaban con el acartonamiento de los del s铆, de modo que Pinochet vio con preocupaci贸n c贸mo sus opciones de triunfo se hac铆an cada vez m谩s escasas, pero ya era demasiado tarde para darse vuelta. La oposici贸n hab铆a usado los mecanismos que Pinochet hab铆a creado para perpetuarse, y pon铆a en jaque el sistema que hab铆a montado para su reelecci贸n.
Finalmente lleg贸 el 5 de Octubre de 1988, el d铆a en el que los chilenos fueron a votar. Manifestando un civismo ejemplar, la ciudadan铆a vot贸 ordenadamente y sin incidentes. El Comando del SI empez贸 a ponerse nervioso.
El Gobierno empez贸 a postergar los resultados. El primer c贸mputo parcial sali贸 reci茅n a las 19:30 horas, con un miserable 0,36% del total de las mesas receptoras de sufragios (79 entre 22.000): el SI ganaba por 57,36% por sobre el 40,54% del NO. La oposici贸n se inquiet贸, porque sus propios apoderados hab铆an remitido la informaci贸n de que el NO ganaba, y se hab铆an escrutado muchas m谩s mesas. Algunos pinochetistas empezaron incluso los festejos. En el propio Gobierno, los tres miembros de la Junta de Gobierno hab铆an perdido contacto con Pinochet.
Pasadas las 20:00 horas, Pinochet mencion贸 que se hab铆an detectado elementos insurgentes en las poblaciones. En respuesta, a las 21:00 el Comando del NO entreg贸 sus propios resultados: 58,7% para el NO, contra un 41,3% para el SI. Pinochet se neg贸 a aceptarlo en un comienzo porque sus asesores segu铆an tratando de convencerlo de que a煤n ganaba. A las 10:30 sali贸 el segundo informe oficial, sobre apenas 177 mesas, tambi茅n favorable al SI. El Comando del NO replic贸 con otro informe basado en el conteo de dos millones de votos. Poco antes de la medianoche, el ex ministro de Pinochet, Sergio Onofre Jarpa, admiti贸 el triunfo del NO.
隆Qu茅 momento de felicidad! 隆Qu茅 orgullo para todo Chile, que todo hubiera funcionado tan bien! El 6 de Octubre de 1988 fue un d铆a para celebrar: Chile le hab铆a dado al mundo una lecci贸n de civismo, y hab铆a decidido terminar con el r茅gimen militar con un proceso sorprendentemente limpio y civilizado.
Y daba as铆 comienzo un nuevo proceso electoral, que desembocar铆a en las elecciones del 14 de Diciembre de 1989, que enfrentar铆an a Hern谩n B眉chi, el candidato oficialista, antiguo ministro de Hacienda de Pinochet, que se enfrentar铆a a Francisco Javier Err谩zuriz, empresario y candidato de la Uni贸n de Centro Centro, y Patricio Aylwin, el l铆der de la concertaci贸n nacional -quien lleg贸 a su candidatura no sin pol茅micas-, quien terminar铆a imponi茅ndose a los otros candidatos con un aplastante 55% de votos, y que se convertir铆a en el primer presidente electo democr谩ticamente en Chile desde 1970, e iniciando la d茅cada de 1990 con paso firme, con un Chile iniciando la larga y tortuosa trancisi贸n hacia la democracia.
Pero las elecciones de 1989 son otra historia... que prometo tocar en un futuro no muy lejano.



Hola Hay algunas cosas que
Hola
Hay algunas cosas que corregir:
-17 de Marzo de 2010. Estoy leyendo esto el 24 de Febero de 2010
-Por su parte 茅ste promulga las "leyes pol铆ticas" (registros electorales, partidos pol铆ticos, etc.) y cre贸 las condiciones para asegurar la candidatura y el triunfo de Pinochet en el plebiscito de 1988. Triunfo sobre Pinochet?
Gracias y felicitaciones por tu sitio/blog?. Me encanta tu redaccion y comentarios personales. Tengo 26 a帽os (naci en 1984), por lo que era en los ochenta demasiado joven como para tener una opinion de mi entorno. La unica imagen que recuerdo de los ochenta es de pobreza y me parece extremadamente triste.
Muy bien
Excelente art铆culo. Resumes en pocos p谩rrafos muy bien el periodo en cuesti贸n. Sin embargo, te falt贸 mencionar el asesinato de Eduardo Frei, precisamente el l铆der de la naciente oposici贸n en Chile. Pinochet crey贸 que silenci谩ndolo iba a evitar problemas. No fue as铆. Se impuso la voz del pueblo, la misma que hoy se reconcilia con la derecha, la misma que apoy贸 la dictadura e ignor贸 el atropello a los derechos humanos.
Cosas de la democracia.