Videojuegos de Autos -parte I-
Desde siempre, los juegos de autos han estado entre los favoritos en los salones de recreativas. Y digo desde siempre, porque ya habÃa máquinas que simulaban la conducción mucho antes del lanzamiento del primer videojuego comercial.
A muchos varones, y a algunas mujeres, les atrae el desafÃo de manejar un vehÃculo a altas velocidades, esquivar obstáculos y demostrar su habilidad en situaciones imposibles, sobre todo si no existe riesgo de lesiones o daños. Por tanto, los videojuegos de carreras nacieron casi a la vez que la industria y se han mantenido hasta hoy.
La evolución de este género ha sido larga y ha sucedido sobre todo en los arcades, porque, hasta los años 90, las consolas y computadores caseros no eran tan potentes a nivel de hardware como los sistemas ideados para ese mercado. De hecho, a lo largo de los años 80, lo más habitual fue que los videojuegos tuvieran primero éxito en los 'salones' y que luego se hicieran versiones, mucho más limitadas, para nuestras consolas. Para muestra, un botón: del famoso Pole Position se sacaron versiones para prácticamente todas las consolas de la década. Lo que significaba que, durante los 80, la vanguardia de la industria estaba en los salones de recreativas, entre flippers y taca-tacas.
He aquà la primera nota de una serie dedicada a los videojuegos de carreras, centrada en los arcades que marcaron época durante la edad dorada de los salones de maquinitas.
Precursores
Antes de que los videojuegos iniciaran su reinado en los salones de flippers, hubo cientos de máquinas que mezclaban mecánica y electrónica de forma ingeniosa para entretenernos. Algunas de esas máquinas, anteriores reinas de los arcades, sobrevivieron hasta los primeros 80, por lo que consideré que merecÃan una mención en este artÃculo. Acá vamos.
- F1 Namco/Atari (1976)
Seguramente los lectores más veteranos recordarán a este simpático precursor de los videojuegos de carreras, con gráficos de estilo 'comic-book', en el que uno se sentaba frente a una pantalla enorme y corrÃa contra otro auto en un circuito circular que giraba siempre a la izquierda sin parar.
Te explico la experiencia: te sientas en un asiento con un volante frente a la pantalla y un único pedal, metes la ficha, y la pantalla se enciende. Ves la delantera de tu auto en la parte inferior, y si giras el volante se mueve hacia un lado u otro. El pedal es el acelerador, y si lo aprietas, corres en ese circuite. Tu objetivo consiste en conseguir el mayor número de puntos antes de que se te acabe la bencina (que cuenta con un lindo relojito funcional en el salpicadero de tu auto), y tienes que evitar chocar el otro auto o salirte de la pista. Si una de esas dos cosas ocurren, aparece en la pantalla la imagen estática de un auto explotando con un aire de comic-book y el -brrrrrrr- que el ruido del motor es reemplazado por un -buuum- que te hace perder preciosos segundos.
Vi ese juego muchas veces en salones de recreativas grandes -como el Diana de la calle Merced-, en los primeros 80, pero fue reemplazado paulatinamente por los videojuegos 'con pixeles', por lo menos en Santiago. Su digno sucesor serÃa la serie 'Speed Race', que apareció después.
Dadas sus grandes dimensiones, el F1 solÃa llamar la atención, por lo que no era raro ver un corro de mirones a su alrededor. La última vez que lo vi -y jugué- fue en el antiguo Delta de la Costanera de Tongoy, en el verano de 1986, lugar que al parecer era la estación terminal de las máquinas que ya no atraÃan tanto la atención en Santiago. Y ya por aquel entonces era toda una experiencia 'retro'.
El circuito consistÃa en un disco semitransparente que giraba dentro de la máquina, proyectado en la pantalla por una ampolleta que le daba tonos amarillentos y cálidos, a diferencia de los videojuegos reales. El auto rival contra el que hacÃas carreras era un modelo diminuto, que se movÃa al extremo de un soporte en la proyección. El soporte se veÃa claramente en la pantalla, pero como parecÃa una sombra alargada, no importaba tanto.
El F1 fue uno de los últimos juegos electromecánicos de éxito antes de que fueran reemplazados por los videojuegos 'con pixeles', cuya evolución en los siguientes años permitirÃa reproducir con fidelidad cada vez mayor la misma experiencia.
- The Driver (Kasco, 1979)
Un buen dÃa, durante el verano de 1981, cuando este humilde servidor aún se alojaba en el Hotel Carrera, mi madre salió a hacer unas compras. Allà me encontré, casi por casualidad, con el local original de los Entretenimientos Diana, ubicado en los bajos de un caracol, que por aquel entonces tenÃa un gran aviso mural en la pared en la que un caracol jugaba con un pinball.
Y mientras mi madre vitrineaba en los locales del caracol, yo -niñito de 8 años por aquel entonces- bajé a 'los flippers', y allà vi una de esas máquinas 'de videos' en las que uno se sentaba y manejaba como en un auto de verdad.
Pero el realismo de ese juego era increÃble, tanto que me dejó los ojos como platos y, a pesar de que vi ese juego sólo durante unos minutos, se me quedó grabado a fuego en mis recuerdos... pero no ha sido hasta que empecé a escribir esta nota que lo he 'redescubierto'. El juego se llamaba The Driver y fue desarrollado por la compañÃa japonesa Kasco en 1979. Esto fue lo que vi:
¿A quién no le gustarÃa jugar con esta calidad de imagen, incluso más de treinta años después de su lanzamiento? En mi opinión, ni siquiera los juegos desarrollados para las consolas actuales como el Forza Motorsport de la XBox 360 y el Gran Turismo 5 de la PS3 llegan al nivel de detalle que este juego ofrece.
Lamentablemente, por lo que he conocido después, el juego como tal es bastante fome. Lo que se ve en la pantalla -también de retroproyección, como el F1 de Namco/Atari- es una pelÃcula pregrabada. El conductor no tiene ningún control sobre el auto que maneja -aparte de la velocidad con la que se muestra la pelÃcula, que se controla con el acelerador-, y se limita a seguir las evoluciones del vehÃculo desde el cual se ha filmado la pelÃcula de la forma más fiel posible. Esos flashes de luz roja que se ven a los lados te indican que te has 'salido' del trayecto ideal y, por tanto, te resta algunos de los puntos que hayas conseguido.
La imagen en la que la acción de este juego se desarrollaba era una pelÃcula de 16mm filmada desde el salpicadero de un auto en movimiento, en algún rincón de Japón a finales de los años 80 (aparte del auto rojo, aparecen un Honda Civic y un Subaru Leone Coupé) y se proyecta en una pantalla reflejada enfrente del conductor. Por lo que se ve en la pantalla, hay una sección en un circuito cerrado (que fue exactamente la misma que me cautivó en 1981) y al menos una parte en una carretera.
Al ser el juego tan aburrido a pesar de las apariencias, y debido a que ya existÃan videojuegos bastante encachaos en aquel tiempo, hizo que el F1 fuera un fracaso, obsoleto ya en su lanzamiento, y condenándolo al olvido más triste. De hecho, es muy complicado encontrar información acerca del "The Driver" de Kasco. Pero, a pesar de todo, me impresionó tanto aquella tarde de 1981 que en todo este tiempo lo he estado recordando, y lamentándome no poder haber jugado con él.
Los Primeros Juegos de Carrera - Experimentando y definiendo el género
- Serie Speed Race (1974-1980)
Hasta pasada la mitad de los ochenta, uno de los videojuegos más populares era el Super Speed Race V. Ya saben, es esa máquina en la que uno se sienta y maneja un auto de carreras que se ve desde arriba y que tiene que correr como loco, sorteando los otros autos que aparecen en la pantalla -que se mueven de lado a lado sin parar- y teniendo que sortear obstáculos como un puente doble y estrecho, un túnel, una ambulancia que pasaba cuando más concentrado estabas y una sección con nieve en donde se reducÃa tu control sobre el auto en una carretera recta y aparentemente infinita.
Es dificil encontrar a alguien que haya que haya sido un asiduo a los videojuegos en aquella época que no haya jugado a este clasicazo que estuvo presente en los arcades de todo Chile durante toda la década de los ochenta y que marcó la pauta de cómo serÃan los videojuegos de conducción, con su asiento para sentarse, su cambio de dos marchas, su volante y sus dos pedales.
El Speed Race nació en 1974, diseñado por la compañÃa japonesa Taito, y en sus orÃgenes era poquita cosa. Su pantalla era en blanco y negro y tenÃa el poco detalle que la rudimentaria electrónica del momento le podÃa dar, pero su sistema de juego era intuitivo y entretenido, y ya incluÃa los detalles que le harÃan famoso, como la vista desde arriba, los autos rivales que zigzaguean en la pista y la ilusión de velocidad, recreada por medio de un escenario (más bien, una serie de puntitos) que bajaban en la pantalla atoaraja. Las ventas del juego fueron lo suficientemente buenas para que, en 1976, se lanzara una versión en donde dos jugadores podÃan competir a la vez. Fue en esa versión, precisamente, en la que se introdujo la primera mancha de aceite que aparecerÃa en la historia de los videojuegos de carreras.
En 1978, se lanzó el Super Speed Race, la primera máquina de la serie en la que uno ya se sentaba para jugar, y la pantalla era a pleno color, lo que hacÃa el juego más realista y divertido. El Super Speed Race fue uno de los primeros videojuegos de conducción que tuvieron éxito acá en Chile, y muchÃsimos salones de entretenimiento tuvieron al menos una de esas máquinas, incluidas las docenas de unidades repartidos en los locales 'Delta' y 'Diana'.
Además del desafÃo que implicaba el Super Speed Race, habÃa dos cosas que atraÃan a los jugadores. La primera era que el jugador podÃa extender el juego varias veces si conseguÃa puntuar 2000 puntos antes de que se acabara el tiempo y además, los cinco puntajes máximos alcanzados se exponÃan en unos marcadores al costado de la pantalla (esta máquina era bastante primitiva y no tenÃa la capacidad de mostrarlos en la pantalla de juego), apelando a nuestra capacidad de demostrar quién era el mejor en el juego.
Ya en 1980, se lanzó el Super Speed Race GP-V, el último juego de la serie, con un gabinete pintado de negro y un techo que cubrÃa al jugador para que no se desconcentrara, aunque la mecánica del juego era la misma. Eso sÃ, entre las mejoras de esta máquina están la introducción de esa maldita ambulancia, el túnel que limitaba la visibilidad a unos pocos pixeles por encima de tu auto y el puente doble, en el que tenÃas que manejar con muuuucho cuidado.
La serie de los Speed Race sentó las bases de lo que serÃa el género de carreras en el mundo de los videojuegos, y su sistema de juego fue copiado hasta la saciedad en docenas de lanzamientos posteriores, tanto en máquinas recreativas como en las consolas de la época. Por ejemplo, en el cartucho Street Race de Atari, que fue uno de los primeros cartuchos disponibles para el Atari 2600, se incluÃa un juego con las mismas caracterÃsticas, asà como los que tuvimos el Oddyssey 2 de Phillips jugamos una versión similar llamada Speedway! que venÃa incluido con la consola. No eran versiones oficiales del videojuego para consolas, pero se parecÃa bastante.
- Night Driver (1976, Atari)
Aunque nunca jugué personalmente a este juego en los flippers, tengo que mencionarlo por ser un pionero del género de juegos de autos y por ser uno de los primeros juegos en los que la acción transcurre en 'primera persona' y con gráficos en... tres... dimensiones, toda una novedad si tenemos en cuenta que se diseñó en 1976, el año en el que el Concorde tuvo su primer vuelo comercial, la televisión todavÃa emitÃa en blanco y negro en Chile, Videla comenzaba su dictadura en Argentina y recién se estaba filmando la primera pelÃcula de la serie 'Star Wars'.
En aquel entonces, los videojuegos todavÃa estaban en pañales. La tecnologÃa por aquel entonces, sólo permitÃa mostrar en pantalla 'pixeles' enormes, con una resolución ridÃculamente chica y una paleta de colores mas bien limitada: blanco y negro. Aún asÃ, los programadores de videojuegos fueron capaces de combinar esos elementos primitivos para crear juegos tan memorables como el Pong, el Breakout o el Night Driver, que mencionamos en este artÃculo.
El Night Driver mostraba en su pantalla los famosos bloques blancos tÃpicos de los videojuegos de la época dispuestos de forma que parecieran los reflectores a los lados de una carretera. También se podÃa ver la parte delantera de un auto en la parte inferior de la pantalla, que no era otra cosa que un dibujo pintado en una lámina transparente. El jugador contaba con un cambio de cuatro marchas, un volante y dos pedales para controlar el auto.
A pesar de lo primitivo de este planteamiento, el juego era muy entretenido y fácil de jugar, aunque haya que remitirse a la magia del MAME para poder jugarlo, porque, que yo sepa, ningún salón de maquinitas cuenta ya con este juego entre sus máquinas.
Aunque no contó con ninguna secuela oficial, se hizo una versión de este juego para el Atari 2600 en 1980 que, sorprendentemente, incluÃa unas cuantas mejoras sobre el original (posiblemente inspiradas en el Speed Freak, juego que se lanzarÃa un año antes y que también menciono en este artÃculo).
En la versión casera del juego, tenÃas 90 segundos para intentar conseguir el mayor número de puntos mientras evitabas el tráfico que venÃa en sentido contrario, y la pantalla se veÃa animada con las casitas y arbolitos deliciosamente naïf que el Atari de toda la vida dibujaba con la destreza de un niño de 5 años. ¡Qué época de deliciosa inocencia!
-Speed Freak (1979)
Entre los últimos años 70 y comienzos de los 80, algunos diseñadores de videojuegos experimentaron con un concepto novedoso: los juegos creados con vectores. En otras palabras, en vez de dibujar la pantalla con pixeles, la imagen es proyectada en la pantalla por un rayo de electrones de forma muy similar a los juegos de láseres. Eso permitÃa mostrar imágenes con más calidad que la que la tecnologÃa permitÃa con pixeles clásicos en aquella época. Algunos de los tÃtulos que se desarrollaron para los arcades usando gráficos de vectores son la versión arcade del Asteroids, Battlezone, el incomparable Star Wars de Atari y el Speed Freak, un juego innovador por aquel entonces e injustamente olvidado.
Era un juego de manejo similar en cuanto a mecánica al Night Driver, y contaba con controles similares -incluÃdo el aparatoso sistema de cuatro marchas, que posteriormente serÃa abandonado en los flippers-, pero los gráficos vectoriales le daban una suavidad y belleza insólita para la época, incluÃdos los detalles como el auto en wireframe que se acercaba en sentido contrario, el avioncito que vuela por encima de la carretera y los objetos a los costados del camino, que incluyen un simpático cartel con una sonrisa, un par de autostopistas, un arbolito, una vaca y un cáctus.
Lamentablemente, la máquina fue un fracaso de ventas, y al parecer muy pocas unidades fueron producidas y vendidas. Pero alguna de esas máquinas terminó acá en Chile, porque, a mediados de los años 80, tuve la oportunidad de jugar con esa máquina en un local de flippers ubicado en Rancagua, durante una visita que hicimos a aquella ciudad. Me pareció muy avanzada, incluso para la época... aunque la tecnologÃa basada en vectores pronto desaparecerÃa, reemplazada por las máquinas de pixeles cuya capacidad gráfica avanzaba rápidamente, es bueno de vez en cuando relajarse y ver lo que el ingenio de los diseñadores son capaces de hacer, sólo con un haz de electrones dibujando lÃneas en una pantalla.
En la siguiente entrega, nos meteremos de lleno en la evolución de los juegos de carreras de los años 80, con la explosión del género y su rápida madurez, con notas para videojuegos tan memorables como el Pole Position, el Spy Hunter, el Out Run y el Hard Drivin'. ¡No se la pierdan!



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