Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niñez o adolescencia en el Chile de los años 80
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El coleccionista de cachureos

Un teclado.Lo confieso. Soy un coleccionista de computadoras y consolas antiguas, de esas que aún aparecen en mercados persas de cachureos, sitios de remates de Internet y foros especializados, como el que tiene el sitio Retrogames.cl.

Poquito a poco, he conseguido hacerme con una colección respetable, compuesta por 13 computadoras, 8 consolas y bastantes periféricos, como cartuchos de juegos, disqueteras, alguna que otra impresora y módulos de memoria. Algunos de estos aparatos son de los 70, y la gran mayoría fabricados en la década de los 80.

En otras palabras, soy un retrocoleccionista. Y debajo del corte, está mi colección actual. ¿Te animas a verla?

Volando en los 80

Subiendo a un 737-200 de LAN, por la cola!Desde el período entre las dos guerras mundiales hasta más o menos los años 80, la mayor parte de los países del mundo tenía una aerolínea 'de bandera', es decir, que era de propiedad estatal y que representaba a ese país en el mundo. Los mismos aeropuertos internacionales, ciertamente portales de ingreso a cada país, también servían como escaparate de la importancia de cada país, dependiendo de qué aerolíneas atrajeran y con qué aviones.

La cosa cambió a medida que nuevas leyes abrieron los cielos a otros competidores y los estados privatizaron las aerolíneas que poseían para deshacerse del engorro que significaba su gestión.

En comparación con los años 80, muchas cosas han cambiado. Hay muchas más alternativas para viajar en avión y los costos han descendido, lo cual es bueno para los usuarios comunes y corrientes, pero también es cierto que con la masificación del transporte aéreo se ha perdido en buena parte esa aureola de glamour que el viajar en avión tenía hasta mediados los años 80, y que fue la razón de existir del término 'Jet Set'.

En fin. El tema de la aeronáutica me apasiona, y voy a aprovechar este foro tan ochentero para recodar cómo eran la aviación civil en los 80, si te parece bien, querido lector.

Expresiones de los cabros de los 80 (1 de 3)

Estimados amiguitos y amiguitas:

He estado desempolvando algunos de los recuerdos de mi niñez y me he encontrado con muchísimas frases que, sea porque ya están anticuadas, o porque ya no se aplican más en los círculos en los que me muevo, no he oído en mucho tiempo.

Por ello, he decidido hacer una serie de artículos dedicados a esas frases, expresiones y palabrejos que pertenecen al recuerdo, por lo menos en mi caso.

Ojo, no pretendo decir que todas estas palabras, tallas y frases sean necesariamente parte del pasado. Estoy seguro que muchos cabros de hoy en día siguen usándolas como parte de su slang colegial, e incluso puede que aún sean populares fuera del colegio. Esta es sólo una lista de palabras que, por la razón que sea, usaba a menudo en los años 80 y ya no uso, y, por ello, pertenecen a los recuerdos ligados a mi propia niñez.

El placer de ver Tres Son Multitud cuando tienes 13 años

En 1986, mis padres se compraron un segundo televisor para instalarlo en su dormitorio y así poder ver la tele desde la cama.

ImageLo cual significaba el fin de la 'veda' televisiva de después de la cena a la que yo había estado sujeto desde que tenía memoria -por otra parte, ya era hora, caramba, ¡que ya tenía yo 13 años!-. Pero esa apertura a ver los programas a la hora que los canales estaban 'autorizados para transmitir programas para mayores de dieciocho años', según decían los locutores de continuidad con cierto retintín, estaba limitada a las noches de los viernes y los sábados, para evitar que la esforzada nana que me despertaba las frías mañanas de colegio tuviera que levantarme de la cama con una grúa.

Pero me estoy desviando del tema. El asunto es que me sentía muy mayor al terminar de comer con mi familia, darle un besito de buenas noches a mi mamá e irme al living de mi casa a ser el dueño y señor del control remoto, verdadero bastón de mando de la casa, encender la TV, ver el angelito despidiendo a los niños a la cama -niños menores que yo, claro-, y escuchar las palabras mágicas, "...para mayores de 18 años". Con lo que parecía estar cumpliendo un rito de iniciación a una adultez aún más imaginada que real. Aún estaba yo a un lustro de ser 'mayor de 18 años', pero al fin y al cabo suponía yo que ya tenía criterio para ver esas cosas... que, por otro lado, no eran tan morbosas como uno podría entender de tanto aparato: la programación nocturna no eran escenas de cama, ni farándula ni escenas de persecuciones en las autopistas de los EE.UU... a lo más la violencia habitual en las películas de Hollywood -de diversa calidad-, el doble sentido de las sitcoms enlatadas directamente de la USA y alguna que otra comedia pícara. En los ochenta la TV era diferente, más benigna, menos seria. O eso piensan mis recuerdos.

El Atari 800XL - La primera computadora que tuvimos muchos

ImageHoy damos por sentado que las computadoras forman parte de nuestra vida, y muchos trabajamos, nos comunicamos, nos entretenemos e incluso nos odiamos mutuamente gracias a ellas. Sin embargo, la omnipresencia de las computadoras es mucho más reciente en el tiempo de lo que nuestra adicción a mirar pantallas y aporrear teclados daría a entender.

Fue precisamente en nuestros queridos años 80 cuando las computadoras dieron el salto de los laboratorios y centros de cómputo a nuestros livings y piezas particulares. Y uno de los mayores instrumentos de ese cambio cultural fue el Atari 800XL, por lo menos acá en Chile. Esta cajita de diseño ochentero de color beige y teclado negro con letras blancas fue la primera computadora de una buena porción de los que ahora somos cabros de los 80.

Los Tente

La verdad sea dicha, no me puedo quejar de la niñez que tuve. Pertenezco a la generación que nació a la vez que los videojuegos, y me han entretenido muchísimo a lo largo de los años, en días de verano, sea en la casa de algún amigo compartiendo joysticks, o bien en los salones de recreativas cambiando mis preciadas moneditas por fichas que me permitirían pelear contra extraterrestres con forma de insecto, comer cientos de pixeles mientras escapaba de coloridos fantasmas, manejar como loco en un laberinto surrealista o bien sacarle la mugre a ejércitos de pixelados enemigos.

ImagePero en mi infancia no todo fueron videojuegos. Tuve, además, la enorme fortuna de entretenerme con los juguetes tradicionales, los que no requieren ni de baterías, ni cables, ni instrucciones complejas. Entre todos estos juegos, uno de los favoritos de mi niñez fueron los TENTE, el famoso juego para armar, o más bien, un puzzle en tres dimensiones, un monton de piezas genéricas esperando que tú, cabro/a chico/a, le dediques parte de tu tiempo e ingenio para darle forma.

El Datsun 150Y/Sunny

En la primera mitad del siglo XX, el mercado automovilístico nacional era un feudo casi exclusivo de los fabricantes estadounidenses como Ford, Chrysler y General Motors. A partir de los años 50, las marcas europeas se establecieron en Chile y empezamos a acostumbrarnos a ver Fiats, Volkswagens, y Renaults, cuyo precio de adquisición estaba más al alcance de las economías de la incipiente clase media nacional.

ImagePero a partir de los años 70, las los fabricantes japoneses salieron de su pequeño archipiélago y empezaron a dominar mercados a lo largo y ancho del planeta. Las marcas estadounidenses, que al comienzo miraban esos autitos baratos con desdén (¿se acuerdan de Jackie Chan y su Subaru en Los locos del Cannonball, la comedia barata de 1981?), hoy en día están desesperadas al ver que la mayor parte del mercado estadounidense está dominado por las compañías niponas, a pesar del fuerte empuje de los coreanos y los nervios ante la llegada de los autos chinos.

Acá en Chile también pasó lo mismo. A partir de la década de los 70, los autos japoneses llegaron y triunfaron en prácticamente todos los segmentos de mercado, incluído el de los sedanes familiares compactos, como es el caso del auto que voy a recordar en este artículo: el Datsun 140Y, que se convirtió en uno de los vehículos más populares en el Chile de comienzos de los años 80, usado masivamente como taxi y como auto familiar en aquellos años y que hoy en día aún se puede ver acá y allá, como un homenaje a la solidez general de los productos Datsun, hoy Nissan.

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