Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niñez o adolescencia en el Chile de los años 80
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El Simon (o Sáymon)

Las navidades se nos acercan a pasos agigantados, y los que somos ya mayorcitos deambulamos como zombies por los malls (pronúnciese moles) y otros centros comerciales y nos cargamos de bolsas y paquetes con la misma velocidad con la que nuestras billeteras y cuentas corrientes adelgazan, mientras que la ilusión de los más chicos se agranda a medida que la esperada visita de ese viejito gordo y vestido con los colores de Coca-Cola se acerca.

ImageLos juegos de mesa, de esos que sirven para disfrutar con la familia o los amigos, siempre han estado entre los favoritos. Desde los clásicos como el ajedrez, el ludo o el backgammon hasta los típicos juegos de letras, como el Scrabble o los más modernos como el Pictionary y el Trivial Pursuit, los juegos de mesa aparecen debajo del arbolito de pascua con mucha frecuencia, aunque la electrónica y la informática los ha ido arrimando a un rincón.

Y uno de los juegos que inició la invasión electrónica fue un cajón redondo de plástico con cuatro botones de colores encima. Su nombre: Simon, o Sáymon, tal y como lo conocimos por estas latitudes, y el crimen que cometió fue presagiar el declive de los tableros de cartón, los dados y las fichas de plástico a favor de la electrónica.

Superman con Christopher Reeve

ImageEl 30 de Junio de 2006 se estrenó la película Superman Returns en los cines de los EE.UU.

Aunque la vida de la película como producto comercial aún no ha terminado (de hecho, la película acaba de ser lanzada en VHS, DVD y el novedoso Blu-Ray), me da la impresión que esta nueva versión no ha tenido el impacto entre el público que tuvo la serie de películas en las que Christopher Reeve encarnó al timorato Clark Kent y al recontra-poderoso Ingenuo de Acero.

No me detendré a escribir aquí acerca de los detalles de la vida de Superman como personaje de historietas, ni de sus shows de radio, ni de las series animadas que protagonizó, tampoco de las películas creadas a comienzos de los años 50, ni las series de TV alrededor del personaje, ni tampoco de esta película estrenada en este 2006 en el que escribo esto, porque ya se ha escrito largo y tendido de todos esos temas. Lo que pretendo hacer en este artículo es hablar de la serie de películas en donde Christopher Reeve se puso los calzoncillos rojos por encima de las mallas azules y pasó a convertirse en la imagen de Superman, para mí y para todos los que, como yo, éramos niños en la frontera entre los 70 y los 80, y que fue estrenada hace 28 años y dos días.

Las revistas Disney

Una portada del TribilínLa compañía Disney™ no me simpatiza desde hace muchos años. A medida que uno crece, el 'mágico mundo de colores™' que se preconiza se va desvaneciendo, hasta que llega un momento en el que te das cuenta que detrás de los colores pasteles™ y la alegría sacarinosa™ y políticamente correcta™ se esconde una enorme corporación™ cuyo objetivo, como el de cualquier otra corporación, es el hacer tanta plata™ como sea posible.

Magia de$intere$adaDe todos modos, no es mi propósito el criticar a Disney™. Para eso hay ya un equipo de gente altamente cualificado en todas partes del mundo. Lo que pretendo escribiendo este artículo es un poco más humilde: el recordar el "Tío Rico", el "Tribilín", el "Pato Donald", el "Mickey", el "Disneylandia"... En fin, aquellas revistas que la Editorial Pincel publicaba y que estaban presentes en todos los quioscos de los años 80, y que tantos niños y niñas leíamos con devoción en nuestros ratos libres.

Detrás de aquellas historietas, que aún hoy en día son entretenidas de leer, se esconde el trabajo de muchísimos artistas no sólo de los EE.UU. sino también de países europeos e incluso de Brasil, que ayudaron a crear lo que hoy conocemos como 'universo Disney'.

Mi bicicleta BMX

Cuando estás entre los 9 y los 12 años, cuando estás en esa edad dificil en la que empiezas a hacerte "un niño mayor" aunque no eres todavía maduro, cuando te mandan todo el tiempo a hacer pequeños recados a la tienda de la esquina -guardándote el vuelto como justa recompensa-, cuando consideras un chico/a con un año menos que tú "un pendejo"... tener una bicicleta es el no va más de la libertad y la autonomía.

Y si estamos en los años ochenta, esa bicicleta TIENE que ser una BMX, o sea, "de bicicross", ahora tan rara de encontrar, pero que era todo un fenómeno juvenil antes de la llegada de las "mountain bikes" en los 90.

El Atentado a Pinochet

Como vimos en un artículo anterior, 1986 sería para el PFMR el año definitivo, en el que derrocarían el gobierno de Pinochet, vengando así el golpe de estado de 1973. El plan, originalmente concebido entre 1984 y 1985 por algunos dirigentes del PC, suponía que para aquel año el desgaste de Pinochet al frente del gobierno y el desarrollo del FPMR iban ser tales, que se estaría en condiciones de ajusticiar al dictador.

La realidad de aquel año fue diferente. Por un lado, el CNI resultó mucho más cruel y eficaz de lo que los frentistas supusieron. El FPMR perdió muchos militantes, algunos de ellos muy difíciles de reemplazar, y el CNI obtuvo mucha información valiosa gracias a las torturas inflingidas a los que tuvieron la poca suerte de ser capturados vivos. Durante 1986, el Frente estaba muy lejos de ser la fuerza desestabilizadora y omnipresente, al estilo del Viet-Cong del 1968, que aquel núcleo duro del PC anhelaba. Las cosas empeoraron todavía más cuando el arsenal de Carrizal Bajo fue descubierto y el Frente se vio privado del material necesario para el levantamiento popular previsto.

Desde el punto de vista político, la situación tampoco les era favorable. La Alianza Democrática, que aglutinaba todos los partidos de la oposición moderada, había inaugurado la vía de la salida dialogada de la dictadura con un apoyo popular cada vez más amplio, aislando al PC y su tesis de acabar con el régimen militar por las armas. Además, el gobierno no acusaba el desgaste de 13 años de poder consecutivo, satisfecho de una gestión ejemplar, según ellos, y la economía se recuperaba paulatinamente de la crisis del 82.

En una posición cada vez más incómoda, sin suficientes armas ni militantes para organizar un movimiento de insurgencia serio, y con un apoyo popular decreciente, el FPMR intentó jugarse todo a una carta. Su intención era "romper el palo mayor del velamen dictatorial", es decir, matar a Pinochet.

Las materias del colegio y el Nuevo Apuntes

Durante mi visita a Chile el pasado mes de Mayo, mi buen amigo y anfitrión Fernando Meza me llevó al Persa Bio-Bio un par de veces, para cachurear, buscando tal vez alguna ganga que llevar de vuelta a la casa como trofeo.

Al rebuscar en una pila de revistas antiguas, por ejemplo, me llevé una sorpresa cuando encontré algunos ejemplares del "Nuevo Apuntes", aquella revista didáctica que, según el comercial de la época (¿1983?), "hace más fácil aprender". Ejemplares que compré en seguida, por cincuenta pesos cada uno, para echarles un vistazo y recordar las materias que una vez tuve que estudiar.

La revista "Nuevo Apuntes" era una publicación semanal, cuyo material estaba elaborado de acuerdo con el programa oficial de estudios de la educación básica. Así, pues, el objetivo de esta revista era el ampliar las materias que en ese momento se estuvieran estudiando en clases. A mí nunca me compraron aquella revista, pero en este caso no importa, porque el contenido de esa revista me retrotrae a las aulas de EGB en las que pasé tantas horas de mi vida, con tantos profesores, buenos algunos, malos otros, que contribuyeron tanto a que fuera lo que hoy en día soy.

Es por ello que he decidido echar un vistazo nostálgico a aquellas materias que formaron parte de mi niñez en los años ochenta, junto a los lápices de pasta "Kilométrico", las reglas, los transportadores, el 'overol' con el nombre de uno cosido en el bolsillo, las mochilas, los cuadernos "Austral" y la corbatita (con elástico) en la camisa recién planchada. ¿Me acompañas, amigo lector?

Newton - El centauro prepúber

La televisión cambió muchas cosas en el campo de los cortos animados. Para poner un ejemplo, un sólo corto de "Tom y Jerry" de 1952 tenía un presupuesto similar al de una temporada completa de "los Picapiedra" a mediados de los 60.

Ante la exigencia de los canales de TV de producir más cortos animados por menos plata, los animadores tuvieron que ingeniárseas para reducir costes, y así se popularizó el uso de la animación limitada. Si bien algunas series de dibujos, como Mister Magoo, los Picapiedras y el Oso Yogi usaron las nuevas técnicas de forma adecuada, hay otras que fueron horriblemente malas, como, por ejemplo, Hércules.

Pero no me refiero a la película y posterior serie televisiva que salió de los estudios de Disney hace no mucho, con esa visión tan.... metrosexual del héroe griego, sino la versión que Adventure Cartoon Productions y Trans-Lux Television realizaron en el ya lejano 1963, y que los cabros de los 80 nos tuvimos que tragar como parte del material que Pipiripao nos entregaba.

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