Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niñez o adolescencia en el Chile de los años 80
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Vida de Colegio

Dedicado a los recreos, a las mañanas de frío invierno en las que nos levantábamos temprano, a los recreos llenos de juegos y a los profesores que pasaron horas y horas junto a los cabros de los ochenta, armados de infinita paciencia.

Útiles e Inútiles escolares - Parte I

Un clásico que se mantiene a pesar de los años: la regla NeoliteYa estamos casi en Marzo, el mes más temido por las familias de Chile. Atrás van quedando los días de veraneo, las playas, los lagos del sur, los viajes fuera del país y la dulce relajación del descanso canicular, mientras los días se acortan y el verano, poquito a poco, se convierte en otoño, casi sin que nos demos cuenta.

Para los mayores, Marzo significa patentes de auto, listas de útiles escolares, uniformes, matriculaciones en jardines infantiles, colegios, y universidades, la primera cuota de las vacaciones y docenas de gastos imprevistos. Para los cabros chicos, desde los tiernos estudiantes de kinder hasta los lolitos y lolitas en educación media, Marzo es probarse pantalones, chaquetas, camisas, jumpers y cotonas, zapatos y zapatillas, buzos de deporte, y luego visitar centros comerciales, grandes almacenes y librerías en pos de cuadernos, libros de texto, diccionarios, reglas, cartabones, compases y lápices, témpera, estuches, mochilas y tantos otros útiles que les acompañarán durante todo el año escolar.

Nuestos diligentes papás y mamás de los años 80 también tuvieron que pasar por aquel calvario cada año.

Originalmente, tenía pensado hacer un solo artículo con estos productos, pero al final, me he encontrado con tantos útiles escolares, y tantos recuerdos asociados a ellos, que no me queda más remedio que truncar el artículo en distintas partes, para poder concentrarme largo y tendido en cada recuerdo, y no tener que abreviar innecesariamente cuando hay tanto que contar.

Así pues, acá empieza la primera parte de la serie dedicada a nuestros viejos y queridos útiles e inútiles escolares.

Las materias del colegio y el Nuevo Apuntes

Durante mi visita a Chile el pasado mes de Mayo, mi buen amigo y anfitrión Fernando Meza me llevó al Persa Bio-Bio un par de veces, para cachurear, buscando tal vez alguna ganga que llevar de vuelta a la casa como trofeo.

Al rebuscar en una pila de revistas antiguas, por ejemplo, me llevé una sorpresa cuando encontré algunos ejemplares del "Nuevo Apuntes", aquella revista didáctica que, según el comercial de la época (¿1983?), "hace más fácil aprender". Ejemplares que compré en seguida, por cincuenta pesos cada uno, para echarles un vistazo y recordar las materias que una vez tuve que estudiar.

La revista "Nuevo Apuntes" era una publicación semanal, cuyo material estaba elaborado de acuerdo con el programa oficial de estudios de la educación básica. Así, pues, el objetivo de esta revista era el ampliar las materias que en ese momento se estuvieran estudiando en clases. A mí nunca me compraron aquella revista, pero en este caso no importa, porque el contenido de esa revista me retrotrae a las aulas de EGB en las que pasé tantas horas de mi vida, con tantos profesores, buenos algunos, malos otros, que contribuyeron tanto a que fuera lo que hoy en día soy.

Es por ello que he decidido echar un vistazo nostálgico a aquellas materias que formaron parte de mi niñez en los años ochenta, junto a los lápices de pasta "Kilométrico", las reglas, los transportadores, el 'overol' con el nombre de uno cosido en el bolsillo, las mochilas, los cuadernos "Austral" y la corbatita (con elástico) en la camisa recién planchada. ¿Me acompañas, amigo lector?

Los cuadernos Torre y Austral

Una de las cosas que más me sorpendió durante el tiempo que pasé en Chile fueron los cuadernos. Bueno, no los cuadernos en sí, que son todos más o menos iguales en cualquier parte del mundo, sino lo competitivo que era el mercado cuadernístico acá en Chile, que no he visto en ninguna otra parte.

Al comienzo de los 80, daba lo mismo el cuaderno que tuvieras. Había esos cuadernitos chicos, sin espiral, de marca Torre sobre todo, de 40, 60 y 100 hojas. Esos eran los cuadernos 'escolares'. Luego estaban los 'universitarios', que eran más grandes y tenían una espiral de metal que se enganchaba en todas partes -en mi caso concreto, el alambre de esos cuadernos tenían una especial debilidad por arañarme la piel del antebrazo- y se 'deshilachaba'; si no tenías cuidado, las hojas volaban por todas partes.

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