Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niñez o adolescencia en el Chile de los años 80
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Tecno-ochentas

Fue en los 80 cuando la tecnología punta empezó a invadir nuestras vidas. La tecnología nos transformó tanto que al final nos hicimos tecno-dependientes, y todo empezó en la década de los 80.

El teléfono de disco

Un discazoLa telefonía ha avanzado tanto que la generación que viene detrás de la mía, la que ya ha cumplido treinta y tantos, nunca ha tenido que discar para llamar por teléfono, y no ha escuchado la estridente campanilla de un teléfono, a menos que sea reproducido en el ring-tone de un celular. Y la verdad, no se oye igual.

El hecho que hayamos arrumbado los teléfonos de disco al fondo del closets de cachureos y desvanes es un avance enorme, sobre todo si tenemos en cuenta el poco tiempo que ha pasado, porque hasta hace no mucho no teníamos ni celulares, ni teléfonos fijos inalámbricos, ni 'con botoncitos' para marcar, ni servicio de reconocimiento de llamadas... ni televisión por cable, ni internet siquiera, y todos los usuarios elegían a la Compañía de Teléfonos de Chile, porque no había otra, al menos en la zona central. Y no quedaba más remedio que instalar el aparato que la compañía suministraba -que era además su propiedad exclusiva, y sólo lo arrendaba a los usuarios finales- sin excepciones.

Para bien o para mal, esos teléfonos con disco han pasado ya a la historia, así como el servicio limitadísimo que teníamos antes de que llegara la liberación del mercado telefónico, y en la mayor parte de los casos, lo mismo ha pasado con los usos y costumbres que hoy relacionamos con esos aparatos.

Revisemos cómo eran los teléfonos en Chile en aquella época, cómo hacíamos para comunicarnos con ese primitivo sistema y recordar vivencias de un tiempo afortunadamente pasado si te parece, amigo lector.

El Pérsonal Stereo

Aunque no se lo crean ustedes, y a pesar de lo computín que soy, aún no poseo ningún reproductor MP3 portátil. Cada vez que necesito llevarme la música a cuestas, y cuando mi computadora portátil es demasiado engorrosa, opto por escuchar la radio 'analógica' a través de mi viejo pérsonal Sanyo, con su compartimento para cassettes (que ya casi no uso) y su ruedita para sintonizar las emisoras tanto de AM como de FM.

Comparado con los iPods y demás reproductores MP3 contemporáneos, tanto los que usan disco duro como los de memoria FLASH, mi pérsonal es un mamotreto grande, obsoleto y limitado, una antigualla que pertenece al baúl de los recuerdos. Pero, a pesar de todo, mi viejo Sanyo continúa haciendo su humilde trabajo, el de acompañarme con la música en las emisoras de FM que capta, o bien escuchar las noticias del día en las emisoras de AM.

Uno de los motivos que me llevó a comprar este aparatito, hace ya tres años, es que es idéntico a los pérsonals de los años 80. Y es que, así como los MP3 caracterizan esta década que vivimos ahora, y los 'Discman' pertenecen a los años 90, los ochenta fueron la época de los Walkman, o bien Pérsonals, como los bautizamos en Chile. Y ya saben ustedes que este servidor es un fanático de la nostalgia ochentera.

Cámaras fotográficas en los años 80

Cada vez avanzamos más rápido, amigo mío. La tecnología del bronce tardó medio milenio en hacerse común entre las comunidades paleoeuropeas. Las máquinas de vapor tardaron unos ciento veinte años en reemplazar a la tracción animal como medio de transporte. El automóvil reemplazó a los carruajes en unos sesenta años. El cine pasó a ser entretenimiento popular en unos treinta y cinco años. A la radio, convertirse en un fenómeno de masas le tomó un par de décadas. La televisión habrá tardado unos quince años en llegar a una audiencia amplia. Las computadoras personales se popularizaron en diez ó doce años. Los CDs, como mucho, ocho. Internet se hizo popular unos cuatro años después del pistoletazo de salida1. Al DVD, convertirse en el medio de soporte de datos por excelencia le tomó, como mucho, un par de años.

La velocidad es tal que ahora la tecnología de hace más de un lustro parece inconcebiblemente desfasada hoy en día. Tomemos como ejemplo las cámaras fotográficas digitales. En 2001 eran poco más que una curiosidad. Hoy en día son tan populares que ni Kodak ni Fuji/Minolta fabrican cámaras analógicas, y empresas tan emblemáticas como Polaroid no tienen más remedio que diversificar su gama más allá de la fotografía para sobrevivir.

Al volver la vista atrás, nos parece casi inconcebible que la tecnología digital fuera casi inexistente hasta hace bien poco. ¿Me acompañas en una gira nostálgica por lo que fue la tecnología punta para los cabros de los ochenta?

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