Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niez o adolescencia en el Chile de los aos 80
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Juegos y Juguetes

Al menos en los 80, no todo eran videojuegos. Hubo también muchas otras actividades que usamos para entretenernos, desde las venerables bolitas hasta los juegos de tablero, pasando por cosas tan entrañables como los álbumes de estampitas, las bicicletas de toda la vida y los recordados Playmobil.

Los Tente

La verdad sea dicha, no me puedo quejar de la niñez que tuve. Pertenezco a la generación que nació a la vez que los videojuegos, y me han entretenido muchísimo a lo largo de los años, en días de verano, sea en la casa de algún amigo compartiendo joysticks, o bien en los salones de recreativas cambiando mis preciadas moneditas por fichas que me permitirían pelear contra extraterrestres con forma de insecto, comer cientos de pixeles mientras escapaba de coloridos fantasmas, manejar como loco en un laberinto surrealista o bien sacarle la mugre a ejércitos de pixelados enemigos.

ImagePero en mi infancia no todo fueron videojuegos. Tuve, además, la enorme fortuna de entretenerme con los juguetes tradicionales, los que no requieren ni de baterías, ni cables, ni instrucciones complejas. Entre todos estos juegos, uno de los favoritos de mi niñez fueron los TENTE, el famoso juego para armar, o más bien, un puzzle en tres dimensiones, un monton de piezas genéricas esperando que tú, cabro/a chico/a, le dediques parte de tu tiempo e ingenio para darle forma.

El Simon (o Sáymon)

Las navidades se nos acercan a pasos agigantados, y los que somos ya mayorcitos deambulamos como zombies por los malls (pronúnciese moles) y otros centros comerciales y nos cargamos de bolsas y paquetes con la misma velocidad con la que nuestras billeteras y cuentas corrientes adelgazan, mientras que la ilusión de los más chicos se agranda a medida que la esperada visita de ese viejito gordo y vestido con los colores de Coca-Cola se acerca.

ImageLos juegos de mesa, de esos que sirven para disfrutar con la familia o los amigos, siempre han estado entre los favoritos. Desde los clásicos como el ajedrez, el ludo o el backgammon hasta los típicos juegos de letras, como el Scrabble o los más modernos como el Pictionary y el Trivial Pursuit, los juegos de mesa aparecen debajo del arbolito de pascua con mucha frecuencia, aunque la electrónica y la informática los ha ido arrimando a un rincón.

Y uno de los juegos que inició la invasión electrónica fue un cajón redondo de plástico con cuatro botones de colores encima. Su nombre: Simon, o Sáymon, tal y como lo conocimos por estas latitudes, y el crimen que cometió fue presagiar el declive de los tableros de cartón, los dados y las fichas de plástico a favor de la electrónica.

Las revistas Disney

Una portada del TribilínLa compañía Disney™ no me simpatiza desde hace muchos años. A medida que uno crece, el 'mágico mundo de colores™' que se preconiza se va desvaneciendo, hasta que llega un momento en el que te das cuenta que detrás de los colores pasteles™ y la alegría sacarinosa™ y políticamente correcta™ se esconde una enorme corporación™ cuyo objetivo, como el de cualquier otra corporación, es el hacer tanta plata™ como sea posible.

Magia de$intere$adaDe todos modos, no es mi propósito el criticar a Disney™. Para eso hay ya un equipo de gente altamente cualificado en todas partes del mundo. Lo que pretendo escribiendo este artículo es un poco más humilde: el recordar el "Tío Rico", el "Tribilín", el "Pato Donald", el "Mickey", el "Disneylandia"... En fin, aquellas revistas que la Editorial Pincel publicaba y que estaban presentes en todos los quioscos de los años 80, y que tantos niños y niñas leíamos con devoción en nuestros ratos libres.

Detrás de aquellas historietas, que aún hoy en día son entretenidas de leer, se esconde el trabajo de muchísimos artistas no sólo de los EE.UU. sino también de países europeos e incluso de Brasil, que ayudaron a crear lo que hoy conocemos como 'universo Disney'.

Mi bicicleta BMX

Cuando estás entre los 9 y los 12 años, cuando estás en esa edad dificil en la que empiezas a hacerte "un niño mayor" aunque no eres todavía maduro, cuando te mandan todo el tiempo a hacer pequeños recados a la tienda de la esquina -guardándote el vuelto como justa recompensa-, cuando consideras un chico/a con un año menos que tú "un pendejo"... tener una bicicleta es el no va más de la libertad y la autonomía.

Y si estamos en los años ochenta, esa bicicleta TIENE que ser una BMX, o sea, "de bicicross", ahora tan rara de encontrar, pero que era todo un fenómeno juvenil antes de la llegada de las "mountain bikes" en los 90.

Álbumes de Figuritas (I)

Las figuritas eran uno de los hobbies favoritos de la generación que fue niña durante los años 80.

Si tú, estimadísimo lector o lectora, coleccionaste estampitas cuando eras chico/a, sabrás que la emoción que se siente cuando tus papás te regalan un álbum es indescriptible. Como lo es el hojear sus páginas cuando está nuevo. Y también conocerás el cosquilleo en la guata al abrir un sobre de figuritas, la alegría que sientes cuando encuentras una que no tienes, el relegar al 'montón' las que tienes repetidas, o el orgullo sientes cuando, después de un tiempo, el álbum 'engorda' con el peso añadido de las figuritas. Te habrás enojado si usaste cola fría en vez de Stick-fix para pegar las estampitas y te encuentras un día que las hojas se te han quedado pegadas y se rompen cuando intentas despegarlas. Y, claro, también habrás llevado tu montón al colegio, para jugártelas con tus compañeros de curso durante el recreo o en la misma liebre que te trae y lleva del colegio.

Y, claro, también habrás llevado tu montón al colegio, para jugártelas con tus compañeros de curso durante el recreo o en la misma liebre que te trae y lleva del colegio.

Los Sniks

Los Sniks estaban tan perdidos en mi memoria que si los he vuelto a encontrar ha sido de rebote.

La historia de este artículo es más o menos así. Encontré un sitio web dedicado al Magnetoscopio Musical, aquel programa de música que nos acompañó durante buena parte de los ochenta (les sugiero que lo visiten, ¡tiene hasta el tema musical de la intro!). Se lo comenté a un amigo a través del Messenger. Iniciamos una breve conversación acerca del programa. Quise confirmar el horario del programa, así que le pregunte, "El Magnetoscopio Musical lo ponían los domingos, después de los pitufos, ¿no?". Me acordé de los pitufos. Entonces me acordé de la cantidad de imitaciones que salieron después del éxito de los pitufos, como los Snorkels, las figuritas de los Kinder Sorpresa, etcétera etcétera.

Pero descubrí que en mi memoria había un enorme vacío: sabía que había una imitación de los pitufos que había existido, pero no me acordaba ni cómo era su nombre ni cual era su aspecto. Sabía que habían sido una promoción de un producto muy popular... pero no me acordaba de nada más.

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