Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niñez o adolescencia en el Chile de los años 80
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Videojuegos y Arcades

Bits, pixeles y subrutinas creadas para entretenernos, sea en consolas como la Atari 2600, computadores como el Atari 800XL o máquinas de videojuegos como las de los salones Delta.

Videojuegos de Autos -parte I-

Gran clásico entre clásicos, el Super Speed Race no podía faltar en esta nota.Desde siempre, los juegos de autos han estado entre los favoritos en los salones de recreativas. Y digo desde siempre, porque ya había máquinas que simulaban la conducción mucho antes del lanzamiento del primer videojuego comercial.

A muchos varones, y a algunas mujeres, les atrae el desafío de manejar un vehículo a altas velocidades, esquivar obstáculos y demostrar su habilidad en situaciones imposibles, sobre todo si no existe riesgo de lesiones o daños. Por tanto, los videojuegos de carreras nacieron casi a la vez que la industria y se han mantenido hasta hoy.

La evolución de este género ha sido larga y ha sucedido sobre todo en los arcades, porque, hasta los años 90, las consolas y computadores caseros no eran tan potentes a nivel de hardware como los sistemas ideados para ese mercado. De hecho, a lo largo de los años 80, lo más habitual fue que los videojuegos tuvieran primero éxito en los 'salones' y que luego se hicieran versiones, mucho más limitadas, para nuestras consolas. Para muestra, un botón: del famoso Pole Position se sacaron versiones para prácticamente todas las consolas de la década. Lo que significaba que, durante los 80, la vanguardia de la industria estaba en los salones de recreativas, entre flippers y taca-tacas.

He aquí la primera nota de una serie dedicada a los videojuegos de carreras, centrada en los arcades que marcaron época durante la edad dorada de los salones de maquinitas.

Emulando sistemas antiguos

Me ha llamado mucho la atención que, cuando hablamos de sistemas o de juegos en particular en este sitio, algunos preguntan de dónde bajar esos juegos jugarlos en las computadoras actuales.

Desafortunadamente, la cosa no es tan sencilla como parece: no es cosa de bajar de Internet, por ejemplo, el mítico juego 'Montezuma's Revenge' que jugábamos en nuestros Ataris y ejecutarlo como si tal cosa en nuestro PC. El software original fue pensado para ser ejecutado en aquellas computadoras, y nuestros PCs y Macs actuales no son capaces de interpretar correctamente ese software de forma nativa.

El viejo Montezuma que todos recordamosPero hay muchos nostálgicos de las computadoras, consolas y videojuegos antiguos que cuentan con la capacidad de crear aplicaciones capaces de hacer que nuestras computadoras se comporten como un Atari 2600, un Atari 800XL, un Commodore 64 o cualquier otra computadora antigua.

El Odyssey2 - La competencia del Atari 2600

Mi Odyssey2 de Philips actualEn las navidades de 1982, el viejo pascuero me dejó un paquetote debajo del abeto que estaba al lado de la puerta de mi casa.

Es difícil expresar la felicidad que uno experimenta cuando se tienen 8 ó 9 años, llegan las navidades, y te encuentras con una caja enooorme debajo del árbol, y que en la etiqueta que la acompañe, tenga escrito tu nombre (con una letra muy parecida a la de tu madre, pero cuando se tiene esa edad, esas cosas se obvian).

¿Sería el Scalextric que le habías pedido al viejo pascuero? O tal vez una caja combo con más Playmobiles y alguno de los accesorios que a uno tanto le gustaba, como una casa o estación de servicio o una de esas cosas megachoras que fabricaban? ¿Sería tal vez el ansiado auto a control remoto, como el Subaru Brat de Tamiya que tenía ese vecino que te cargaba, pero que era amigo tuyo por el auto? (y el jodido nunca me dejaba manejarlo, repugnante enano de...) ¿O a lo mejor un tren eléctrico? ¿O tal vez algo que uno no se imaginaba y que sería impresionantemente impresionante? ¿Qué, qué qué podía ser?

La duda sólo duraba hasta que te abalanzabas sobre el paquete con los dedos como garfios y los ojos como platos y rompías, trizabas, arrancabas esa envoltura de regalo que se interponía entre tí y el misterioso contenido del paquete.

Raaaas, se veía una esquina de la caja, que tenía un texto en inglés y se veían dos jugadores de básquetbol, o voleybol o algo así. ¿Un set de deportes? Medio raro, porque también puedes hacer otras actividades... ¡Ahora ya no tienes dudas de que se trata de algo electrónico!

Raaas, ahí se ve la mitad de la caja "ODDY-" y el dibujo de algo que tenía un teclado, pero aún no cachas bien qué es, ¿Máquina de escribir? ¿Qué son esos dibujos de jugadores de fútbol americano y demás? En estos momentos la ansiedad te palpita en el pecho como si se tratara de algo vivo que amenaza con comerte el corazón...

El Atari 800XL - La primera computadora que tuvimos muchos

ImageHoy damos por sentado que las computadoras forman parte de nuestra vida, y muchos trabajamos, nos comunicamos, nos entretenemos e incluso nos odiamos mutuamente gracias a ellas. Sin embargo, la omnipresencia de las computadoras es mucho más reciente en el tiempo de lo que nuestra adicción a mirar pantallas y aporrear teclados daría a entender.

Fue precisamente en nuestros queridos años 80 cuando las computadoras dieron el salto de los laboratorios y centros de cómputo a nuestros livings y piezas particulares. Y uno de los mayores instrumentos de ese cambio cultural fue el Atari 800XL, por lo menos acá en Chile. Esta cajita de diseño ochentero de color beige y teclado negro con letras blancas fue la primera computadora de una buena porción de los que ahora somos cabros de los 80.

Jugando Rally - X

La última vez que jugué Rally - X, digamos que en serio, fue en el otoño de 1994 cuando capeando una aburrida clase de la universidad, no recuerdo cuál, no encontré nada mejor que ir a los Juegos Diana del Paseo Ahumada. Recuerdo que aquella ocasión logré llegar al Round 24, luego de casi media hora manejando el pixelado autito azul que corría tras las banderas escapando de los autos rojos. Después de esa marca, que nunca había logrado, decidí que ya era hora de "apagar la consola".

Creo que pasé algo así como más de 10 años jugando a este clásico jueguito cada vez que se me ocurría entrar a un Delta o a cualquier local de videos y flippers. Sea donde sea, el Rally - X estaba siempre ahí... En Santiago, en la playa, en el sur, de Tongoy a Curacautín, de Valparaíso a Montevideo, no había excusa para no comprar una ficha y meterla en la máquina.

Mis primeras experiencias con... los videojuegos

Se dice que la primera vez nunca se olvida. Eso es bastante cierto, amigo lector, porque aún tengo fresco en mi memoria el recuerdo de mis primeras experiencias con... los videojuegos, que ahora están presentes hasta en la micro gracias a los teléfonos móviles y PDAs, pero que no irrumpieron en la vida de la gente normal, como tú o como yo, hasta los años 70.

Vayamos a 1977. Mi familia, que por aquel entonces aún vivía en España, me llevó de visita a Toledo, que para mí y mis cinco añitos de vida no era más que un montón de casas viejas con puertas muy grandes y muchas calles empedradas.

Pero cuando entramos en una cafetería, me llamó la atención una caja casi vertical de madera con un volante en la parte de abajo y un televisor embutido en su interior, en cuya pantalla se veían dos autos blancos que se perseguían el uno al otro en un circuito de puntitos.

Por más que le rogué a mis padres que me dieran una moneda para echarla a la máquina para manejar uno de esos autos, no me dieron nada, así que me pasé todo el rato que estuvimos en esa cafetería hipnotizado, mirando cómo los autos se perseguían el uno al otro en esa pantalla mientras el circuito cambiaba cada treinta segundos o algo así.

Lamentablemente, dado que sólo estuvimos como un cuarto de hora en esa cafetería, no pude recordar más detalles de aquel juego, que nunca más volví a ver. De todos modos, ese fue el primer videojuego que vi con mis propios ojos.

Mis recreativas favoritas de antes del 85

Primero que nada, tengo que mencionar que esta lista ofrece mis diez recreativas favoritas de antes de 1985, es decir, aquellas que pude jugar en aquella época, porque hay muchas otras que jugué después de 1985, en salones recreativos, lavanderías en Nueva York (había que matar el tiempo entre lavado y secado) e incluso en mi casa gracias a la magia de M.A.M.E.

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